Recomendado de la semana: The Anxiety Project

En diciembre de 2015 a Patxo Escobar, periodista y editor de publicaciones como Esquire y Semana le dio su primer ataque de ansiedad. Sus experiencias con esta condición lo han llevado a crear T.A.P (The Anxiety Project) en YouTube, un canal para abrir la conversación en torno al tema de salud mental en espacios distintos.

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The Anxiety Project empezó como un medio que Patxo necesitaba de manera urgente para hablarle a la gente de ansiedad. Pensó en YouTube por ser un espacio informal y gratuito donde podría contar lo que le sucede: en diciembre de 2015 cuando, en su primer día de vacaciones después de mucho tiempo como periodista workaholic, sintió que le faltaba el aire y que se iba a morir por cuenta de lo que, después se enteraría, era una fuerte crisis de ansiedad.



Con un toque de humor, Patxo dice que salió del clóset, pensó la idea durante los últimos cuatro años y la lanzó el pasado mayo en esta plataforma porque, como él mismo comenta, “no concebía que fuera una vaina ceremoniosa y escondida a los ojos de la gente”. Es más, este proyecto es en video porque quería que las personas pudieran verlo y de esa forma, le pusieran rostro a un problema estigmatizado y, lamentablemente, muy común en la era actual. Hasta ahora, el canal tiene tres entradas: la primera nos introduce al plan y el objetivo de estos audiovisuales, la segunda nos contextualiza con cifras y datos oficiales de la ansiedad en el mundo y en Colombia y la tercera, mucho más íntima y testimonial, nos lleva a vislumbrar cómo fue el primer ataque de Patxo.

Los ataques de ansiedad/pánico son, según la organización Sanitas España, una respuesta del organismo ante situaciones límite, que se caracteriza por una sensación de angustia leve o miedo, y la aparición de aceleración del ritmo cardíaco y la respiración, sudoración o sensación de flojedad. Todos lo experimentan de forma diferente, hay diferentes síntomas que van desde el mareo hasta los temblores inexplicables y normalmente, en la mayoría de los casos, hay una sensación que evoca al infarto. Actualmente, en la inmediatez y la crisis de estrés e información, al menos 264 millones de personas en el mundo sufren de ansiedad, un 15% más con respecto a diez años atrás y un tercio de este número gigantesco y difícil de calcular son mujeres, según la Organización Mundial de la Salud.



Son pocos los contenidos que se pueden encontrar en internet que sean concebidos como este proyecto, la mayoría de lo mucho que ronda por esta masa de información promociona métodos para curar la ansiedad, enseña respiraciones y habla de formas de controlarlo, nada cercano a la gente a menos de que haya un pago de por medio. Él es el primero en decir que en sus videos, probablemente los detalles técnicos no serán los más estructurados, que tal vez hayan desenfoques y unos cuantos ruidos de la casa, sin embargo, cada uno cuenta con una edición bien cuidada, que cumple con el objetivo: evidenciar un rostro para la problemática. Los encuadres son cercanos, denotan un interés particular en acercarnos a Patxo que siempre aparece en primer plano, las tomas intercaladas en diferentes espacios evocan una sensación de seguimiento y junto con los recursos de animación y explicación,  nos mantienen cautivados en los 4 o 5 minutos que pueden llegar a durar.

A pesar de los datos y del hecho de que son cada vez más los jóvenes que lo sufren, este es un tema invisibilizado, tal y como lo muestra T.A.P y Patxo. En Colombia, la salud mental aún es un tema tabú que poco o nada se habla en entornos familiares, educativos y sociales. No hay un espacio abierto al público (al menos él no lo ha encontrado), en el que se pueda comunicar el problema o al menos, debatirlo.

“Es un tema al que los médicos le huyen porque les parece absurdo o chimbísimo”, según Patxo, y la gente que lo sufre lo esconde, porque creen que nadie los va a tomar en serio o porque es un problema de “mujercitas” en el caso de los hombres que al igual que él, lo sufren. Con este canal que decidió crear como medio de terapia para sí mismo, y que pensó, en algún momento, que solo verían sus amigos y su esposa, logró abrir un espacio de comunicación y expresión. Aún es muy reciente, pero se pueden ver centenares de comentarios, casi todos, contando sus experiencias con trastornos de este tipo, lo que da a entender que es importante que los espacios pasen a ser abiertos y digitales, que la sociedad se enriquezca de contenidos web que puedan sopesar el hecho de que en lo oficial, poco o nada se toque la cuestión.

Por ahora, el plan sigue siendo mantenerse en la plataforma de videos donde publica semanalmente. Para él, es necesario seguir siendo un espacio de desahogo y experiencias útiles que le den a entender a la gente lo que la ciencia y todo lo burocrático del caso no han podido: la ansiedad es real, es tan importante como la depresión, la esquizofrenia, la bipolaridad y todas las enfermedades mentales que sí han tenido una visibilización (más o menos) importante en los últimos años, está bien sentirla, no es un problema de un solo género y mucho menos es pura mierda inventada. Esto nos puede pasar a todos y aislarse y callarlo no es la mejor solución para enfrentarlo.

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