Recomendado de la semana: Cowboy Bebop

El anime de vaqueros espaciales, creado hace 21 años por Shinichiro Watanabe, cobra vida en formato big band. En este artículo recordamos la serie animada que será proyectada con música en vivo el próximo jueves 27 de junio en el Jorge Eliécer Gaitán.

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l Bebop fue un subgénero del jazz que tuvo su etapa de nacimiento y muerte en la década de los 40 y que buscaba salir del swing y de las miles de interpretaciones que encasillaron al ritmo en un baile de salón insípido. Era rápido, se salía de los lineamientos básicos de lo que debía ser el género y le dio una nueva vida de la mano de artistas como Charlie Parker, pero también era el nombre de la nave de Spike Spiegel y de sus compañeros en este drama de vaqueros en el espacio. Si lo analizamos bien, este detalle es una analogía y Shinichiro Watanabe, su creador y director fue el genio detrás de esta obra que supo salirse de lo común y trajo consigo una banda sonora magistral, futuros distópicos, amor y mucho drama.

El nombre no fue capricho y mucho menos la serie de pequeños detalles que puede encontrar si ve los 26 capítulos que componen al anime estrenado en 1998. Watanabe crea un futuro muy bien consolidado en el año 2071 donde el ser humano vive en planetas que fueron convertidos en colonias después de la inminente destrucción de la tierra por la ambición de algunos logros científicos y mucho poder, algo no muy distante a lo que vivimos hoy. La tierra es un lugar que muy pocos habitan en condiciones deplorables y Marte es ahora el área más poblada.

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Precisamente ahí se desarrolla la vida de los cinco personajes principales: Spike Spiegel, un joven melancólico y muy inconforme con su vida por algún motivo que no se nos es revelado desde el principio, Jet Black, el más maduro del grupo, un ex policía que se encarga de dirigir la nave y cocinar, Faye Valentine, una mujer que despierta de un sueño criogénico sin saber absolutamente nada de ella o del mundo en el que vive, Ed, una niña bastante extraña que nació en la tierra y que además es una hacker y Ein, un perro Corgi que vale una fortuna al haber sido entrenado por científicos.

De la mano de estos personajes, la serie se desarrolla en un ambiente hostil de cazarrecompensas, Spike Spiegel y Jet Black son dos de ellos y matan a conveniencia buscando conseguir dinero para sobrevivir. Hasta ahí, es una serie normal de acción, pero en realidad, todo lo que marca el ritmo particular de cada capítulo, desde la trama hasta los títulos de cada uno es la música. Blues, pop, música clásica y heavy metal son algunos de los géneros que explora cada aventura en el mundo de Watanabe, que consiguió un proyecto musical ambicioso (solo hace falta ver el intro de la serie de la mano de Tank! como melodía para quedar enganchado) de la mano de su compositora principal, Yoko Kanno y su banda de jazz, The Seatbelts.



Kanno creó 60 temas musicales de estilos, tonalidades y contrastes muy marcados para la serie con algunas influencias de la lírica en temas como “Ave Maria” de Hendel y de directores de orquesta como Ennio Morricone, reconocido por crear bandas sonoras para películas del género western, que van desde los sonidos más animados y llenos de intención para acompañar las acciones aventurescas del grupo y la nave, hasta los más melancólicos como “The Real Folk Blues”, que acompaña el final inesperado y tristísimo de la serie. Al contar con compositora propia y dedicada de lleno al proyecto podemos notar cómo cada pieza está hecha para acompañar momentos y cada nota parece encajar con lo que viven los personajes principales. En las persecuciones es primordial el uso de las trompetas en agudos y la percusión constante mientras que en los momentos de recuerdos y de tristeza de Spiegel, una batería marcando el ritmo acompañada de un piano suave y tal vez una guitarra, acompañan al personaje.

Además de un soundtrack al que hay aplaudir de pie, explora la cultura pop de la mano de referencias clarísimas a películas como Alien y Volver al futuro y es por eso que para algunos, este anime es lo más americano hecho en el mundo asiático y por ende, no fue profeta en su propia tierra: desde sus inicios a finales de los 90 fue rechazada por el público asiático mientras los occidentales la alaban como serie de culto y precursora del género, de tal forma, que está confirmado su remake de live action  para Netflix.

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Todo lo antiguo vuelve a ser tendencia en una época donde lo vintage pega duro y Cowboy Bebop no es la excepción, es una serie que hasta el día de hoy sigue en proceso de descubrimiento por personas de todo el mundo.  Basta con insertar el nombre en un buscador en internet para entender que hay miles de teorías conspirativas recién salidas del horno y gente que pide a gritos explicaciones y secuelas. En Colombia, a finales del año pasado, 26 músicos vallecaucanos vieron esa necesidad de traer algo al país de la serie y crearon un show de orquesta en vivo en tributo a Yoko Kanno, compositora de la serie.

El show fue lanzado en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura con un juego de imágenes de la serie y un performance fuertemente inclinado a las big bands, siendo un éxito total con un aforo completo, por lo cual, Idartes trae este 27 de junio en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá, el espectáculo en el que se podrá oír canciones como “Rush”, “Words That We Couldn’t Say” y “Space Lion” .

La banda se conformó por el amor a la serie de Christian Vivas, director de la misma que tuvo su primer acercamiento con este anime a los 18 años en una etapa de sensibilidad a todo, como el mismo la describe, en la que se conectó de manera especial con la música que, desde ese momento, lleva con él a todos lados en sus dispositivos de reproducción. Christian tiene a su cargo a tres vocalistas, entre los cuales se encuentra el tenor Manuel Franco, integrante de la Ópera de Colombia, un sexteto de cuerdas  y a varios instrumento de percusión y viento que conforman una big band, haciendo referencia a las orquestas de jazz que, precisamente, es el género que lidera la parada musical del audiovisual.

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“No todos son fans de la serie, algunos ni siquiera la habían visto al momento de convocarlos a formar parte del proyecto pero el lenguaje en común es la música, además, algunos me comentan que los he puesto a estudiar y eso es bueno, es una manera de crecer y de expandir los conocimientos y habilidades, a medida que el proyecto avanza crean una conexión especial con él y con todo lo que tiene que ver con la serie” afirma Christian y, aunque rinden homenaje a lo que hizo Watanabe, su principal objetivo es consolidar el trabajo de Yoko Kanno, por lo cual, aunque lo audiovisual hace parte del acompañamiento al show, no es el centro de atención en el mismo.

Ver la serie completa es un verdadero privilegio que solo los coleccionistas y los compradores de segunda se dan en tiempos actuales pero para conocer un poco más, puede ir a este función musical que promete y que muestra la esencia y el nivel de compromiso de Watanabe, Kanno y The Seatbelts.

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