Aceite de cannabis: cómo hacerlo en casa

Hoy en día hay formas de consumo de cannabis tal vez más interesantes, y hasta provechosas, que el porrito clásico liado en papel de arroz y pegado con saliva.
Acá le enseñamos a hacer su propio aceite cannábico medicinal.  

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os dicen que el potencial de la cannabis va más allá de lo recreativo. Es decir, además de las trabas con risas, hambre y sensación de don’t worry ‘bout a thing cause every little thing is gonna be alright, parece haber un rico terreno en el ámbito de la salud y la medicina esperando a ser sembrado de verde.

Sobre las propiedades y beneficios médicos de la marihuana, eso tan solemne que se llama “la comunidad científica” no termina de ponerse de acuerdo, pero en el día a día hay evidencia empírica que los ampara: desde disminución en la frecuencia de ataques de epilepsia, hasta sensación de bienestar en personas con tratamientos de quimioterapia que, como se sabe, son como ir de visita a uno de los círculos del infierno.

Sin embargo, tantos años de bareta bajo cuerda nos dejaron una cuota de ignorancia gigante. En últimas: ¿qué es la marihuana?, ¿por qué traba? Para resumir, la marihuana es una planta como cualquiera otra, pero con un poder que atraviesa lo analgésico y, ya se sabe, lo psicoactivo. Ese poder reside en los cannabinoides, unos compuestos orgánicos que se alojan en estructuras llamadas tricomas, pelitos diminutos que recubren las hojas y la flor de la planta, y en cuya punta se condensa una pequeñísima gotera de una sustancia transparente y pegachenta. Cada goterita contiene cannabinoides, que son los responsables de hacernos sentir bien cuando consumimos marihuana.

Extraer los cannabinoides es la clave para acceder a los beneficios analgésicos y psicoactivos de la marihuana. A partir de ahí se pueden crear productos medicinales que han comenzado a usarse para la epilepsia o, en un plano más casero, ungüentos que alivian dolores de músculos y artritis, curan la migraña o el insomnio, o lo más simple de todo: gotas para reírse y abrir el apetito, que es algo que no le hace mal a nadie.

Aunque la cannabis y el cáñamo son la misma planta, llamamos cannabis a la planta que tiene cogollos ricos en TCH, y cáñamo a las variedades que se cultivan para la fibra y que tienen bajos niveles de TCH. La cantidad de THC —el cannabinoide responsable de hacernos sentir trabados—, y la cantidad de CBD —un cannabidiol asociado a sensaciones analgésicas y antiinflamatorias—, determinan el tipo de mezcla para elaborar gotas, ungüentos y aceites.

¿Hay alguna utilidad de todo esto? Mucha, tanto que las empresas farmacéuticas ya notaron que ahí hay un negocio de muchos millones, y tal vez podamos estar a poco de volver a perder el acceso directo a los beneficios de la planta, esta vez porque algún cluster  quiere tener el monopolio de su explotación.

De ahí que exista cierta importancia en que un ciudadano cualquiera pueda acceder a una pucha de marihuana con libertad y, sobre todo, que sepa que puede aprovecharla con varios fines, además de quemarla en un cigarrillo.

Juan Camilo Jaramillo es un biólogo con una maestría en asuntos y políticas del mar. En su casa realiza un proceso llamado “extracción alcohólica de cannabinoides”, y con ellos elabora ungüentos y gotas para su propio consumo. Este es un proceso manual que cualquiera puede repetir en casa, sin embargo, para los pasos finales, le recomendamos consultar a un experto para no irla a embarrar con el balance entre TCH y CBD. También le recomendamos usar este extracto solo para uso tópico.

Por otro lado, también queremos recordarle que hay un sinfín de procesos para hacer sus propios aceites, mantecas y ungüentos cannabicos, este es solo un ejemplo, pero no se meta en procesos que se vean peligrosos y que puedan terminar en una explosión (diga NO al butano).

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1. Para la extracción, Juan Camilo usa una máquina muy casera que diseñó basada en las que operaba en laboratorios cuando trabajaba con algas marinas. Consta de una olla para cocción de arroz, unida a un condensador de esos que se usan para pequeños aires acondicionados. Nada más.

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2. La extracción alcohólica se hace con alcohol al 96 % conservado a -20ºC, la temperatura de un congelador común en cualquier nevera. El alcohol es un solvente que cuando entra en contacto con las hojas y las flores de marihuana, disuelve los cannabinoides y los arrastra consigo. Juan Camilo deposita marihuana en un contenedor hecho de PVC que tiene un cedazo muy fino en el fondo. Ahí vierte el alcohol sobre la hierba. Si va a replicar este procedimiento en su casa, recuerde que todos los instrumentos deben estar superlimpios para conservar la pureza de los ingredientes.

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3. El alcohol frío impregna la marihuana, arrastra consigo los cannabinoides, pasa por el cedazo y se deposita en otro contenedor. Para extraer la mayor cantidad de cannabinoides es necesario hacer varios vertidos de alcohol sobre la hierba. Luego de varios vertimientos, el alcohol adquiere una coloración ámbar. Eso significa que está cargado de cannabinoides disueltos.

9.-Evaporacion

4. El paso siguiente consiste en evaporar el alcohol y de ese modo separarlo de los cannabinoides. La idea es terminar con un producto concentrado. Ahí entra en juego la olla arrocera: Juan Camilo acomoda el líquido ámbar directamente en la olla y la enciende a temperatura muy, muy, baja. Este proceso puede durar entre 15 y 30 minutos.

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5. Cuando la temperatura aumenta, el alcohol comienza a evaporarse. Una pequeña manguera transporta ese vapor al condensador, donde la temperatura baja y el alcohol vuelve a su estado líquido natural. Ese alcohol puede ser reutilizado muchas veces para nuevos procesos de extracción.

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6. Cuando cerca del 95 % del alcohol se ha evaporado, en el fondo de la olla arrocera queda un producto muy concentrado. Allí están todos los cannabinoides que se extrajeron de la planta. De ahí se puede pasar a un pequeño vaso de precipitado (o beaker de laboratorio) y llevarlo a un proceso de evaporación final más lento y controlado.

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7. Este último paso es quizás el más complejo. La evaporación final deja como resultado una sustancia marrón, con textura y consistencia de resina. La concentración de cannabinoides que allí se condensan es incierta, y por eso debe hacerse un proceso de medición que requiere cierto conocimiento y técnica, acá es cuando hay que calcular con cuidado el balance entre THC y CBD, como le contamos arriba. Si puede, consulte a un experto. Sin embargo, recuerde que para hacer el ungüento puede mezclar el extracto con cualquier aceite esencial —como lavanda, almendra, vainilla—, o con aceite de oliva, coco o aguacate.

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