Por qué apostarle al periodismo con ilustración

“Hay que llegar al nervio”, dice Juan Heilborn, ganador del primer Premio Gabo de periodismo que recibe Paraguay. Hablamos del poder del dibujo para contar historias de no ficción.

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ás de uno podría preguntarse cómo un diseñador gráfico se lleva el premio de periodismo más importante de Iberoamérica. Se trata de Juan Heilborn Díaz, quien junto a Alejandro Valdez, Jazmín Acuña, Robert Báez, Maximiliano Manzoni, Nadia Gómez y Fernando Ferreira, profesionales en diseño de información, comunicación y periodismo, dirigieron el proyecto Los desterrados del Chaco, ganador de la categoría Innovación del Premio y Festival Gabo 2018.

La respuesta es clara: experiencia y trabajo en equipo. Heilborn tiene una trayectoria de más de veinte años en proyectos educativos y editoriales. Es cofundador de Memetic Media, una asociación que trajaba desde hace tres años en la realización de proyectos periodísticos en Asunción, Paraguay. También es el editor del proyecto principal de su equipo, El Surtidor, un medio independiente y alternativo de periodismo gráfico. Producen desde memes, infografías, afiches ilustrados y avatares que circulan en redes sociales, hasta contenidos en formatos de más aliento, como reportajes escritos y pódcasts que publican en su sitio web.

El periodismo gráfico integra dos lenguajes contundentes: el escrito y el visual. Es una respuesta a la necesidad de contar historias difíciles por sus temáticas o procesos de investigación. Recursos gráficos, como la ilustración, facilitan el tratamiento de temas y datos complejos o enfoques narrativos innovadores. Las ilustraciones son percibidas de forma directa y rescatan el poder de la imagen en las situaciones en que es imposible hacer registro fotográfico.

Quienes hacen periodismo con artes gráficas se enfrentan a un sector que generalmente privilegia el texto. Se corre el riesgo de que los trabajos sean tildados de periodismo light o se piense que estos no generan mayor impacto. Que entretienen, pero no informan o no educan. Darle protagonismo a las ilustraciones puede poner en cuestión la rigurosidad e imparcialidad periodística dado que en las piezas está implicada la visión, técnicas y estilo particulares del artista.   

Más de una vez a Heilborn le han preguntado si cree que “con dibujitos” se logra tener un verdadero impacto en las audiencias. Los desterrados del Chaco es la muestra clara de que con ilustraciones también es posible hacer periodismo de calidad, preciso y con rigor.

El proyecto es una serie ilustrada de cuatro historias sobre el lugar con la deforestación más acelerada del planeta. Las historias narran la biodiversidad de la región, el negocio de la tala y la exportación de carne y carbón a Europa, la lucha de un pueblo que fue comprado por una secta y la de una comunidad indígena que se moviliza para defender el Cerro León, mientras el Estado apoya la minería. La narrativa combina texto y dibujo, priorizando la estética y la rigurosidad de los datos. Usan el scrollytelling, un formato que permite al usuario navegar por los contenidos deslizando su dedo pulgar hacia arriba y abajo en la pantalla del celular.

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¿Cómo llegaron a la decisión de combinar el scrollytelling y las ilustraciones?

Antes solo publicábamos afiches, y si la audiencia pedía más profundidad en ciertos temas, hacíamos videos. Si bien los videos tuvieron impacto, nos enfrentamos a los problemas de la conectividad en Paraguay: es muy baja y muy cara. Después de Venezuela, es el segundo país con el internet más lento de Sudamérica. Nuestro público cuida mucho de sus megas y necesitábamos un formato que alcanzara la misma potencia visual y profundidad para tratar los temas, pero que implicara menor consumo de datos. Así llegamos al scroll y al formato de artículo ilustrado, pensado exclusivamente para móviles. El gesto del dedo pulgar está muy interiorizado en nuestro público. Aprovechamos eso y realizamos reportajes ilustrados, con los que el usuario puede controlar su tiempo y ritmo de inmersión en la historia. Además, hacer ilustraciones acarrea menos gastos que producir video.

¿Qué tiene que ver el uso de ilustraciones con esa libertad del usuario para navegar por una historia?

No todos leemos al mismo ritmo. El control de la velocidad por parte del usuario depende mucho del disfrute de las imágenes. Realizamos testeos y encontramos que muchas personas se quedaban más tiempo en las imágenes que en algunos textos. Las ilustraciones cumplen una doble función: informan y generan empatía al mismo tiempo.

2-JUAN-HEILBORN

¿Por qué hacer periodismo gráfico para hablarles a los jóvenes?

Buscamos impactar a un público entre 18 y 25 años porque son quienes tienen la posibilidad de cambiar el país en el futuro, pero los vemos abandonados en cuanto a acceso a información, educación y oportunidades laborales. El Estado los ve solamente como potenciales votantes y les responde con represión cuando ellos se manifiestan. Nuestros proyectos nacen en un momento en el que Paraguay presenciaba movimientos estudiantiles y universitarios para la reforma de la educación, entonces acertamos: encontramos un público afectado directamente por problemas de gobierno, que se da cuenta que tiene que involucrarse en temas políticos para transformar su realidad.

¿Cuál es la postura política que asumen al enfocarse en el público joven y las ilustraciones?

Los jóvenes son personas que no necesariamente tienen un nivel muy alto de formación, pero que comparten rasgos culturales, el acceso a la cultura pop, a los dibujos animados, al cómic. Es una población olvidada por los medios tradicionales, no solo en términos de temáticas sino de tonos, lenguaje y formatos. Hacer periodismo gráfico es asumir una postura clara frente a esa situación.

En Latinoamérica, el periodismo gráfico tiene un largo historial de resistencia. Desde la literatura de cordel, los periódicos de trinchera y el fanzine, hasta el cómic. Rara vez los cómics vienen desde el poder, casi siempre vienen desde la resistencia. Nosotros no estamos inventando algo nuevo, pero nos ubicamos en esa larga tradición y usamos la ilustración como modo de persuasión.

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¿Cuál ha sido el mayor impacto que ha generado con el periodismo ilustrado?

Los desterrados, junto a otras publicaciones de otros medios, logró llevar hasta el debate presidencial de 2018 en Paraguay la discusión sobre un decreto que favorecía la tala en el Chaco. Luego, el presidente electo derogó el decreto. No fuimos los únicos en poner el tema, pero éramos un referente distinto en la conversación.

¿Cómo es el proceso de su equipo para articular la escritura y la ilustración?

Es puro diálogo. Nosotros hacemos un trabajo de autoformación constante y nos instruimos para responder colectivamente esa tarea. Leemos, buscamos referentes, “remixeamos” mucho inspirados en técnicas de otros que adaptamos a nuestras necesidades. A los ilustradores les explicamos por qué no siempre se puede recortar el texto y a los periodistas por qué no hacer más pequeña una ilustración, por qué este color y no el otro. Discutir, probar y mostrar resultados para convencer a la gente que viene de la imagen de que se acerque al texto y a la gente que escribe, a las imágenes. Es complejo, pero se logra.

4-JUAN-HEILBORN

¿Qué es lo más difícil al momento de unir redactores y artistas para hacer periodismo?

A los diseñadores gráficos, al menos en Paraguay, nos forman para servir de bueyes de tracción en la industria publicitaria. Un sector al que no le conviene que un diseñador tenga criterio para hablar de temas como derechos laborales, fuerza de trabajo, plusvalía…. Lo más difícil es salirse de eso y cambiar la idea del diseño, entenderlo como una herramienta de las ciencias sociales que es mucho más cercana a la comunicación. Comprender la función social del diseño por encima de lo comercial y la importancia de trabajar más de cerca con investigadores y periodistas, que son los que se han preparado para buscar datos, informar y encontrar lo relevante de los temas.

5-JUAN-HEILBORN

¿Qué les recomendaría a quienes empiecen a trabajar este tipo de lenguajes?

La tendencia este año en el Premio Gabo fue el trabajo colaborativo e interdisciplinario. Eso es. En mi carrera como diseñador trabajé muchos años solo y ha sido quizás la época menos productiva de mi vida. Cuatro ojos, cuatro cabezas, siempre son mejor que dos. Hay que escuchar el feedback de tu compañero y aprender a manejar el ego de los artistas y los autores. Pero el mayor reto es generar recursos para reconocer el trabajo de todos y la única forma de hacerlo es organizándose. Desde estar al día con impuestos, hacer planes financieros, saber sobre contratos de trabajo, hasta aprender a gestionar financiación. Los colegas tienen que unirse, porque si no, uno se puede quedar solo en medio de un mercado muy cruel.

6-JUAN-HEILBORN

Juan, usted habla de contar historias con rigor y belleza.  ¿Cuál es la belleza de la ilustración?

En periodismo a veces el tamaño de la tragedia no es suficiente para llegar a la gente, o la información no alcanza. Se necesita una respuesta emocional que llegue a lo profundo de la sensibilidad. Las ilustraciones conmueven y despiertan la curiosidad; logran llamar la atención para hablar de temas relevantes. Son la puerta de entrada para cautivar personas que supuestamente no están interesadas en los problemas actuales. Y no es que no les interese, es que hace falta tocarles el nervio.

Ahora bien, hay historias fuertes. Lo terrorífico no se puede narrar literalmente. Cuando narras el horror directamente a los ojos es difícil aceptarlo, es demasiado fuerte y las personas tienden a cerrar los ojos. Con la ilustración se puede tratar delicadamente sin que pierda el impacto. Eso lo aprendí acá en Colombia: el horror hay que tratarlo con belleza, porque es quizás la única manera en que podamos acercarnos a él, entenderlo y evitar repetirlo.

// Imágenes cortesía de El Surtidor //

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