María Hesse y Paula Bonet: una falsa conversación

Visualmente, el trabajo de las dos es muy diferente. Pero el propósito, las ideas que hay detrás, es casi compartido. Ambas dibujan para entender la relación que llevamos con las emociones y los cuerpos, esto que somos y nos rodea.

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// Fotografía de Paula Bonet por Noemí Elías Bascuñana //

María Hesse y Paula Bonet son artistas. Además de dibujantes. Además de ilustradoras. Son mujeres que trabajan con pintura: el día se les va en agarrar un pincel delgado, luego uno grueso, luego uno enorme, o al revés, y untarlo de color antes de deslizarlo por el papel o el lienzo, antes de esbozar un rostro y un cuerpo. El trabajo de ambas consiste en ir componiendo figuras humanas, animales y vegetales que exploren la vida íntima de las personas, ese espacio que siempre es personal y de vez en cuando compartido. “Lo íntimo es político”, afirma cada una a su manera. Y aquí hablamos del cuerpo, de la sexualidad, del placer, de la violencia, de la crueldad, de la alegría y la tristeza. De lo femenino más allá del género: una fuerza que excede el órgano genital. Eso: una fuerza. Lo femenino como una fuerza física y del pensamiento, enfocada, focalizada.  

Las dos son españolas y hacen parte del boom de ilustración ibérica que explotó ya hace un par de años. Son contemporáneas, menores de cuarenta años. Desde frentes distintos han ido ensanchando el camino para artistas que trabajan desde una posición invisibilizada y silenciada, principalmente mujeres. Aunque, tal vez la salvedad sea innecesaria, porque los derechos luchados por las minorías políticas suelen ser beneficio de todos. Esto lo han conseguido mediante trabajos que problematizan ideas como la maternidad o la sexualidad. Paula ha hablado sobre la endometriosis y ha dibujado sobre abortos espontáneos, mujeres heridas, hombres sentimentales; mientras que María lo ha hecho sobre masturbación, mujeres rotas, hombres emocionales. Ahí la prueba de que es de hombres ser femeninos

María Hesse es autora de una biografía sobre Frida Kahlo y otra sobre David Bowie, e ilustradora de los clásicos Mujercitas y Orgullo y prejuicio. Paula Bonet, de exploraciones sobre la obra del cineasta François Truffaut (813) y el escritor Roberto Bolaño (Por el olvido), de una aproximación a la mujer partiendo de autoras como Virginia Woolf y Clarice Lispector (La sed), y el complejísimo Roedores. Cuerpo de embarazada sin embrión.

Esta es una falsa conversación. Cada una de ellas respondió algunas preguntas por separado, pero las respuestas, al leerlas juntas, arrojaban algo de luz sobre espacios oscuros, iluminaban en cada una de sus palabras. Es decir, este es un ejercicio parcial de imaginación: ellas dos en un café, en un bar, sentadas en un andén a la salida de una feria del libro, hablando, lanzando ideas como dardos sobre el dibujo, el color y la representación del cuerpo. 

Esta es una conversación que ya va a medio camino.

HESSE-BONET-1María Hesse: En realidad es una cosa que ha ido surgiendo poco a poco. Al principio dibujaba con mucho color, entonces quise hacer ilustraciones para adultos y en mi cabeza pensaba que si quitaba todo el color ya serían para adultos. Y no es así. De hecho, eran más infantiles que lo que hago ahora. Yo empecé a dibujar en blanco y negro, y poco a poco fui añadiendo más color. 

Paula Bonet: Ahora recuerdo el día que, en clase de retrato, cuando estudiaba Bellas Artes, nos pasaron unos papeles con los colores y gradaciones que utilizaban algunos pintores (Chagall, Freud, Velázquez), y la sensación de mezclar la paleta velazquiana. Ya no me ha abandonado. Mi paleta cromática bebe directamente de la paleta de Velázquez. Supongo que se debe a mi obsesión por retratar rostros y también a la admiración absoluta por la obra pictórica del maestro.

María Hesse: También creo que los colores de alguna manera conectan con la forma de ver o sentir las cosas de cada uno. Sabes, yo uso ciertas plantas porque evocan momentos en mi vida que fueron tristes y entonces los asocio con la tristeza; según qué plantas aparecen tienen relación con la vida o con la muerte o con la felicidad o con la tristeza. Incluso los animales: si aparecen hormigas para mí representan la inquietud, si aparecen arañas, el miedo.

Paula Bonet: Yo no veo esa naturaleza en mi trabajo. Más bien veo piel. La necesidad de hablar desde un cuerpo sexuado que desde hace demasiado tiempo ni la historia ni el contexto tienen en cuenta por pertenecer a la alteridad, al género que no se tiene en consideración como sujeto del discurso o de la acción.

María Hesse: Es cierto. A mí me han censurado cuando he hablado del cuerpo y la sexualidad de la mujer. Es un tema que lleva mucho tiempo silenciado. 

Paula Bonet: Los cuerpos de las mujeres son lugares llenos de violencias, son los campos de batalla donde el patriarcado despliega toda su artillería. Son objeto de deseo, son lugar de manipulación (con las maternidades, por ejemplo), son aquello que tiene voz pero que intenta silenciarse constantemente de un modo agresivo por el propio contexto.

María Hesse: Entonces sí es necesario que los nombremos: que se nos entienda como sujeto y no como objeto. Si me censuran, significa que debo visibilizar el cuerpo femenino aún más. Si me censuran es porque no ven el cuerpo como algo natural.  

Paula Bonet: Como artista no tengo otra opción que hablar desde un lugar incómodo. Mi cuerpo es un lugar incómodo.

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María Hesse: Yo pinto normalmente desnudos porque el cuerpo desnudo habla por sí solo, es más salvaje, más libre. De alguna manera se desprende de las ataduras.

Paula Bonet: Dice Annie Ernaux que para comportarse de forma sexista y racista, y además mantener el privilegio de clases que se posee, solo hace falta actuar como requieren las costumbres, la normalidad, el día a día, incluso la buena educación, y estoy totalmente de acuerdo con ella.

María Hesse: Yo creo que todo cuerpo es bonito, además; no creo que haya cuerpos feos. Así que no le huyo a ninguna representación de ellos. Pero, es curioso, no solamente me pasa a mí: de alguna manera representamos cuerpos que son parecidos a los nuestros. Claro, no es intencional. Pero es verdad que mis mujeres suelen tener las caderas o el pecho pequeñito, porque en realidad es el cuerpo que tengo yo. 

Paula Bonet: A mí me preocupan todos los cuerpos. No sé si todos me representan, lo que sé es que tengo una curiosidad enorme por saber sobre ellos. Sobre todo por aquellos que no encajan en el modelo de hombre-heterosexual-blanco, de esos ya sabemos demasiado.

María Hesse: De alguna manera acabamos pintando algo de nosotras en nuestra obra, ¿no? Lo cierto es que no son cuerpos que estén provocando y que dicen “tócame”. De hecho, mis dibujos hablan de una sexualidad muy íntima, en la que no estamos invitando a otras personas. 

Paula Bonet: Finalmente, lo personal es político y las agresiones que sufrimos las mujeres por el simple hecho de serlo han de visibilizarse.

María Hesse: Mis personajes casi siempre miran al espectador y esa es una mirada directa. De alguna manera lo reta, lo invita a que se meta en el dibujo. Es la forma que tiene el personaje de interactuar con la persona que lo está observando.

Paula Bonet: Es que los trapos sucios de la pareja no se lavan en la intimidad, con ello únicamente conseguimos seguir protegiendo al maltratador. 

María Hesse: Creo que la imagen sí tiene un carácter político. No creo que todos los artistas ejerzan la obligación política, pero para mí es importante hacerlo.

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Paula Bonet: Volviendo a la mirada, pienso que mirar lo es todo. En la mirada se contiene nuestra manera de entender el mundo y de enfrentarnos a él. Los rostros –todos–, y las historias que contienen, son lo que más me importa como autora.

María Hesse: En un trabajo artístico yo creo que lo honesto es hablar desde las emociones. Y en eso, lo gráfico da un mensaje contundente.

Paula Bonet: Sin duda. La imagen es mi vehículo porque con las palabras es muy difícil nombrar todo lo que necesito nombrar. Es en la materia donde habitualmente encuentro las preguntas que necesito hacerme.

María Hesse: Además creo que con el dibujo se pueden representar emociones de una forma diferente que con la escritura. Hay ocasiones en que la imagen lo cuenta todo, ¿no? Pienso en el dolor. Ahora está tan de moda que nos sintamos felices a toda costa, pero a veces hay que dejar que nos duelan las cosas para sentirlas.

Paula Bonet: Mira mis diarios, por ejemplo, nacen de la necesidad de pausar la mirada. De huir de la inmediatez a la que estamos sometidas. Me gusta llegar a un lugar y ser quien mira, abandonar el lugar y que nadie se haya dado cuenta de que lo he habitado.

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Todas las imágenes son cortería de María Hesse y Paula Bonet.
Fueron tomadas de sus cuentas de Instagram.

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Stickers e intervenciones en muro y papel.

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