Lo mejor del 2018

Esta lista de lo mejor de 2018 tiene de todo: series, libros, música, activismo, porno, fútbol, arte, pódcasts, un mapa queer. Son más de 30 recomendados que dan cuenta de un año extraño, pero rico de ver, oír, lleno de tecnología aterradora y mujeres que no dieron el brazo a torcer.
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Cada semana, en la redacción de Bacánika nos ponemos en la tarea de pensar qué estamos oyendo, viendo, de qué estamos hablando que a nuestros lectores les pueda interesar. Las conclusiones se convierten en una lista de recomendados que, más que ser una simple enumeración de cosas que nos gustan, se convierten en conversaciones que queremos tener con quienes nos leen, para quienes venimos a trabajar todos los días.


Para cerrar el año quisimos tener esa conversación no solo con nuestros lectores, sino también con los amigos de la casa, que le meten tanto la ficha a lo que se hace acá como nosotros mismos, con amigos de amigos, con gente a la que admiramos profundamente desde lejos (o cerca, pero no de manera enferma, no se asusten).

Lo que van a encontrar acá es una lista larga y poderosa (varios minutos de scroll, pero pues qué más hay para hacer el 25 de diciembre) que muestra lo que inspiró, emocionó e impactó a quienes son el mejor reflejo de Bacánika (nota: al final hay una sección especializada de autoría de cada una de las personas de la redacción) durante este año extraño, políticamente convulso, de mundiales y elecciones paralizantes, de mujeres y migrantes que no se quieren quedar callados, de superhéroes, emojis, y lleno, llenísimo, de series que nadie puede terminar de ver (¿no son muchísimas?).

De parte de Bacánika, muchas gracias por estar con nosotros este año.

Disfruten y dejen sus propios recomendados en los comentarios.

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Actualidad Panamericana

Actualidad Panamericana recomienda la sección disruptiva, hilarante e innovadora “Me parece válido” de Martín de Francisco en el programa radial En la jugada, de RCN. Nos trae de vuelta al mejor Martín de Francisco en un arranque diario de delirio surreal futbolístico. Es como un chiste flojo de amigos, pero que con el tiempo sorprendentemente adquirió solidez y estructura propia para volverse todo un referente en la franja vespertina de esta emisora. Es punkera y genial.

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Juan Miguel Álvarez
Periodista y escritor


Un libro, de entre los muchos publicados en este 2018, es El vértigo horizontal, una ciudad llamada México (Almadía). Se trata de la crónica íntima de Juan Villoro sobre la ciudad en la que nació y que se convirtió por mérito y defecto en la más grande y poblada de América Latina y, quizás, del mundo.

Son 400 páginas de historias breves que se entrecruzan en calles del mismo nombre, en plazas y parques, en estaciones del metro, en años insoslayables de la reciente historia mexicana. Todo con el estilo rítmico y la observación filosófica de Villoro, su humor blanco y su amplio sentido de la escritura personal.

Si para un cronista siempre es complejo retratar la calle en la que despuntaron sus emociones —por la dificultad que supone separar o abrazar la mirada distante con el recuerdo entrañable— resulta tremendamente jodido retratar la ciudad en la que ha sembrado todas sus certezas. Otro megalito de la crónica latinoamericana, Martín Caparrós, sigue aplazando su libro sobre Buenos Aires, por ejemplo.

Esperemos que las librerías en Colombia lo pongan pronto en sus estantes.

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Eduardo Arias
Periodista

En este 2018 me quedo con la selección de Bélgica que jugó en el Mundial de Rusia. No fueron campeones, terminaron en tercer lugar, pero para mi gusto fue un equipo con grandes individualidades, así como juego colectivo. Grandes partidos, como sus victorias ante Brasil e Inglaterra. Dieron una gran demostración de fútbol moderno, bien jugado, pero obviamente no carente de elementos que hacen del fútbol un espectáculo. Una combinación muy buena entre precisión y disciplina táctica y brillo individual de varios de sus jugadores.

También la serie dramatizada Garzón, del Canal RCN. Fue una obra impecable, un retrato muy bien logrado de Jaime Garzón, de sus contradicciones, de sus luchas, de su muy particular mirada. Fue una gran realización, además, en la que mostraron muy claramente quiénes mandaron a matarlo. RCN tiene fama de tergiversar la realidad. Sin duda la serie merece un lugar destacado. También la actuación de Santiago Alarcón, aunque fue un trabajo en equipo maravilloso.

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Aura de papel
Ilustradora

Entre lo que rescato de este 2018 hay grandes sorpresas y descubrimientos. Empiezo por los pódcasts: Viviendo del Cuento, uno de ilustración hecho por Srta. M, Eva Carot y Laura Gómez, en el que tratan referencias, materiales, retos y entrevistan a excelentes ilustradores, y 13 % pasión por el trabajo, una propuesta novedosa sobre emprendimiento y vocación realizado por Andrés Acevedo y Nicolás Pinzón Guerrero. En cuanto a música, recomiendo "Lyk Dis", de NxWorries (Anderson.Paak & Knxwledge), “Reggaeton”, de J Balvin, “Everything Is Love” de JAY-Z y Beyoncé y “Feels Like Summer”, de Childish Gambino. De personajes, descubrí a Adriana Convers (@fatpandora), a Sasha Velour y a Laura Arenask. En proyectos, me encontré con Power Girl (que es @soymariapalito), Qué buenas las tengo y Pictoline (este año se lucieron con muchos contenidos).

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Buenas! Branding
Estudio de diseño y branding


La banda Washed Out se convirtió en una melodía perfecta tras haber aparecido un día en algún computador de la oficina en esas noches de salir tarde, llegando a ser el mejor acompañante de momentos de crisis creativa o de puro aburrimiento emocional. Buscando en Spotify me encontré con el álbum Paracosm (que es de 2013) y sus ritmos que tienen la delicadeza de tomarse su tiempo para ser todo, llevando poco a poco a un estado de sosiego. También dio mil vueltas el álbum Mister Mellow, del año pasado, con un alma más psicodélica e impredecible, dando un poco de incertidumbre al momento de escucharlo. Una banda con la que no se sabe qué va a suceder, pero que sea lo que sea, va a ser único. (David Andrés Peña - Diseñador).


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Juliana Castro
Artista e ilustradora

A principio de este año me encontré con Queering the Map, un proyecto colaborativo para poner en el mapa momentos queer. La simpleza es casi poética: un mapa abierto que nos recuerda que la población LGBTQI existe en todo el mundo; que vive, está triste, confundida, nostálgica o feliz. Que llora y celebra en países donde ni siquiera sabemos qué idioma se habla o en el parque por donde caminamos a diario. Que estamos, que somos, que existimos en el mapa. Ocupemos la primera persona plural. “Queeremos” el mapa mientras escuchamos mi otro favorito del año, la perfecta banda sonora para celebrar el amor público, para reafirmar el espacio que ocupamos: “1950” de King Princess.


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Esteban Duperly
Periodista y escritor

Yo quiero recomendar la serie de la vida de Luis Miguel que pasó Netflix en América Latina.

Creo que fue un fenómeno bola de nieve y además muy chistoso. Yo empecé viéndola al escondido. Creo que como latinos aún nos avergonzamos un poco de nuestros ídolos y quizás habríamos aceptado con más soltura una serie sobre, digamos, Frank Sinatra o Elvis Presley. Además, Luis Miguel, que es mexicano (aunque en la serie descubrimos que nació en Puerto Rico), nos generaba una asociación directa con algo vergonzoso de nosotros mismos: las telenovelas mexicanas. Ver la serie de Luis Miguel no era ver una serie, sino ver una telenovela. Y a estas alturas eso es impensable.

Pero al final terminamos bajando la guardia y aceptando que sí, que la serie tenía un poco de culebrón, como los de los ochenta, pero que eso está bien porque con eso crecimos. Y que también se parecía un poco a Dinastía, otra serie de los ochenta, y que encima de todo cada capítulo nos permitía cantar baladas pop que sonaron en todos los radios de todas las casas mientras se planchaba la ropa, y pudimos tener y odiar a un enemigo común: Luisito Rey.

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Paola Escobar
Ilustradora

Es de 1979, pero este año descubrí el libro Aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro, de Betty Edwards.

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Esteman
Músico

Primero que todo hay una serie que me repetí ya tres veces y que me encanta. La verdad es que desde que anunciaron el comeback de Will and Grace me morí de la emoción porque soy muy muy fan. Hace diez años esta serie empezó a hablar de temas de los que no hablaban otras producciones de televisión, siempre con buen humor, entonces, cuando anunciaron Will, Grace, Karen y Jack, me emocioné muchísimo. Amo la manera en que cada uno de los personajes funciona según sus particularidades, y cómo la serie trata temas coyunturales con muy buen humor, muy negro, y se burla de lo que se tiene que burlar de manera inteligente. Es de esas series que puedo ver muchas veces.

Otra cosa que me marcó mucho, más allá de la serie, fue el personajes de Paulina de la Mora, de La Casa de las Flores, interpretado de manera magistral por Cecilia Suárez. Cuando estrenaron la serie, no me llamó mucho la atención, pensé que era una telenovela como cualquier otra, pero en Netflix. Sin embargo la vi y me empecé a obsesionar con Paulina, y me enamoré, porque me parece una genialidad completa cómo ese personaje, tan común en las sociedades latinoamericanas, una toda la serie.


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Hambre
Sex shop y consultoría

No superamos, y no lo haremos, a Erika Lust y sus increíbles películas porno. Tampoco a Bansky, nuestro artista preferido, al recordar la destrucción de su propia obra en octubre pasado. Y mucho menos, el disco de Rosalía porque tiene mucho de empoderamiento femenino ahí, con la historia que va contando entre canción y canción.

Por eso recomendamos esto, y como ñapa, también recordamos los artículos de Catalinapordios acera del aborto y el movimiento de Viejas Verdes, promovido alrededor de este tema.


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Fernando León
Ilustrador

Para mí la película para repetir de este año es, sin duda, Avengers: Infinity War. La vi 3 veces en cine y un par de veces más desde que salió en Blu-ray. También acabo de ver Spider-Man Into the Spider-Verse por primera vez, y es la mejor película que he visto en mucho tiempo. Recomendadisima también A Quiet Place: ¡me tuvo sudando frío desde que empezó!

Por otro lado, este año por fin ví todo Bojack Horseman y es increíble. Un caballo actor noventero depresivo no debería ser tan divertido, pero lo es. También les recomiendo que, si les gustó la película Ready Player One, busquen el libro, de Ernest Cline. Las pruebas para encontrar las llaves son completamente diferentes y está lleno de referencias oscuras de cultura pop para buscar después. Y si les gusta el stand up, pongan cualquier álbum de Patton Oswalt en Spotify.

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Lemonsta - Simón Londoño
Ilustrador

Este 2018 me dejó muchas cosas, pero les quiero hablar de una serie que me marcó en 2016 con su primera temporada y aún más en 2018 con la segunda: Westworld.

La serie está dirigida nada más y nada menos que por Jonathan Nolan, hermano de Christopher Nolan y con quien colabora habitualmente como guionista (Interstellar, Memento, Dark Knight y Dark Knight Rises), así que ya con eso, de entrada, sabemos qué esperar de la serie.

Westworld narra un mundo en el que los humanos descubrimos la inteligencia artificial, la perfeccionamos y la utilizamos para crear un parque de diversiones para el disfrute del morbo y los bajos deseos de los más poderosos. Ahí está el rollo: como espectadores, podemos terminar identificándonos con los androides gracias a su calidez y humanidad, su moral y los valores que presentan, mientras generamos enemistad con los seres humanos: fríos, perversos y cínicos. Básicamente es un viaje filosófico que cuestiona qué tan reales y a la vez volátiles son muchos temas: la conciencia y su despertar, los sueños, los recuerdos y la memoria, los sentimientos, el amor, la vida y la muerte, y hasta la existencia misma.

Todo esto, al mejor estilo de los Nolan: con una narrativa que salta en el tiempo en forma de rompecabezas, una trama envolvente, actuaciones que vale la pena degustar (participan actores como Anthony Hopkins y Ed Harris), una producción de nivel Hollywood, música del compositor de la banda sonora de Game of Thrones y canciones como “Black Hole Sun”, de Sound Garden, en versión de música del viejo Oeste.

Westworld hace que filosofar sobre nuestra existencia y nuestro nivel de conciencia sea ameno y a veces angustiante. Nolan cambió mi vida con esta serie.

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Diana Lunareja
Experta en gifs de periquitos y experta en moda (historia, negocio, etc.)

Este año vimos el nacimiento de los primeros comerciales escritos por inteligencia artificial. Bueno o malo, es un desarrollo que impactará el trabajo de los creativos encargados de concebir la publicidad y hasta el entretenimiento. Por ahora, un ejemplo como la campaña de Burger King escrita enteramente usando esta tecnología, deja en evidencia lo absurdo que puede ser el lenguaje publicitario por sí mismo. “Alimentaron” al programa con miles de comerciales de comidas rápidas y el resultado final es su intento de hilar todos esos conceptos de una forma atractiva.

Otra cosa que seguro han mencionado, pero para mí es importante: Bohemian Rhapsody. Más allá de los méritos de la película como tal y del innegable talento de Rami Malek para encarnar a Freddie Mercury, estamos en un momento donde el entretenimiento se ha vuelto dependiente de historias del pasado y la nostalgia se convierte en un motor para hacer dinero. Realmente lo que agradezco de esta película y su triunfo en las taquillas es que puedo poner el radio en cualquier momento de la semana y escuchar a Queen, como si fuera la nueva banda de moda.

Por otro lado, empezamos a ver los efectos de las compañías que Disney compró a través del uso de personajes: en Ralph Breaks The Internet nos entregaron una visión del mundo Disney en donde Mickey, Buzz Lightyear y las princesas comparten con Ironman y los Storm Troopers de Star Wars. Fue una metáfora muy clara del poder que tiene Disney sobre el entretenimiento de niños y adultos en este momento.

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Fernanda Maya
Ilustradora

De mi 2018, recomiendo la serie “Maniac”, por la estética tan bien manejada, las buenas actuaciones, por sumergirnos en una realidad y entregarnos una reflexión sobre la búsqueda de la tranquilidad mental. La película Bohemian Rhapsody, por avivar en un público contemporáneo a una banda increíble, y por darnos esta joya del ingenio colombiano. Por último, El libro de los símbolos de la editorial Taschen, que no es de este año, pero que todo diseñador/persona creativa debería tener en su biblioteca.

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Juan Sin Miedo
Ilustrador

Dejando de lado todos los hechos importantes de este año lleno de elecciones, mundiales y demás, yo pienso que uno de los personajes que marcó el año, en cuanto a entretenimiento, fue Spider-Man, que si bien siempre suele estar presente por su gran popularidad, este año lo sentí muy recurrente y no por eso monótono ni repetitivo.

En primer lugar, en abril, interpretado por Tom Holland, fue un personaje destacado en la famosísima película de los Avengers, que además del logrado rediseño del traje de Iron Spider, nos dejó la popular frase que luego sería meme: “No me quiero ir, señor Stark”. Luego, en septiembre, se lanzó por fin el juego de Insomniac Games para PS4 Marvel's Spider-Man, que sin entrar en muchos detalles, está brutal, lleno de easter eggs, detalles para fanáticos, y una historia y jugabilidad tremendas. Todo eso sin mencionar que se convirtió en el juego exclusivo que más rápido se ha vendido en la historia de la consola, incluso más que God of War. Finalmente en diciembre llegó la película animada Spider-Man Into the Spider Verse, la que, a mi manera de ver, puso la vara en un nuevo nivel en el mundo de la animación. Visualmente es una película muy impactante, disfruté mucho cada escena, personaje y escenario. Si tienen algún gusto por la ilustración, los cómics y la animación esta película es una obligación, ¡que cosa tan bien hecha!

Como bonus, también tuve la oportunidad de hacer una pequeña ilustración de este personaje por primera vez para Bacánika.


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Mariana Matija
Feminista, vegana y autora del blog “Cualquier cosita es cariño”.

Greta Thunberg una activista sueca, tiene 15 años y síndrome de Asperger, que estuvo haciendo una “huelga escolar” al frente del parlamento sueco, para exigir acción política frente al cambio climático. (La huelga escolar consistió en dejar de ir al colegio, y usar esas mismas horas para sentarse frente al parlamento con un cartel que decía “huelga escolar por el clima”).

En la Conferencia de Cambio Climático de este año (COP24), dio un discurso brutal en el que les dice a los dirigentes políticos que son unos cobardes, que no quieren hacer cambios porque no quieren perder popularidad, que se están cagando al planeta por mantener los lujos de unos poquitos. Les dice que son inmaduros porque son incapaces de decir las cosas como son, y que le dejan esa carga a los niños y los jóvenes.

En una publicación de The Guardian, además, se lanzó esta joya: “Algunos dicen que debería estar yendo al colegio, pero ¿por qué las personas jóvenes debemos ir a estudiar para el futuro, cuando nadie está haciendo nada para salvar ese futuro? ¿Cuál es el punto de aprender hechos, si los hechos más importantes, comprobados por los científicos más importantes, son ignorados por nuestros políticos?”.

Me parece una genia, me parece brutal que una mujer tan joven se haya convertido en un referente de activismo y que haya hecho ese discurso con ese nivel de potencia, contundencia y claridad.

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Alejandro Mesa
Ilustrador

Un libro: Los mejores relatos de Roald Dahl.

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MUMU
Estudio de diseño

Fue difícil llegar a un consenso sobre lo que más nos impactó en 2018, pero acá va. Los límites ya están erosionados: Buzzfeed llega con su “Follow This”, planteando el reportaje moderno en formato docuserie de 15 minutos, o menos, en una plataforma digital, cambiando como nos informamos y entretenemos, pero manteniendo el mensaje de fondo.

Cuando un latino como Guillermo del Toro gana en los Premios Oscar en plena era Trump y dice que “las fronteras se puedan borrar como líneas de arena”, nos deja pensando que aún hay espacios para crear un discurso y creer en él con constancia.

La fascinante serie Wild Wild Country, un relato sorprendente de dos comunidades enfrentadas por sus pensamientos ideológicos y cómo se ven identificadas en sus líderes o figuras de poder, creando una empatía poderosísima entre ellos. Un suceso histórico lleno de intolerancia y fanatismo que supera la ficción.

Pero sin duda el tema que más hemos venido pensando a través de este año es la tendencia a la neutralización en la identidad visual (Balmain Burberry, Uber), estrategia que han empleado marcas para entrar en nuevos mercados y mostrarse más atractivos para las nuevas generaciones. Se despojan de sus atributos de identidad para reflejar una mayor “empatía” y con ello verse mucho más genéricos. ¿Acaso la identidad visual no debe ser un diferenciador?

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Omar Penagos
Ilustrador

Este año descubrí The Players Tribune, un portal de contenidos escritos en primera persona por distintos atletas. Me gusta porque convierte de alguna manera a los deportistas en escritores de sus propias historias.

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Jorge Pinzón Salas
Periodista

En 2018 vi una serie que me tuvo pegado a Netflix durante semanas: Merlí, la más auténtica y divertida historia colegial por capítulos que he visto en mi vida. Se estrenó primero en 2015 por el canal español TV3, luego saltó a Netflix en 2017, pero su fama internacional le llegó en 2018.  Cada uno de los cuarenta episodios repartidos en tres temporadas se titula con el nombre de un filósofo. Merlí, el protagonista, un profesor carismático y políticamente incorrecto, sabe cómo conectar la vida de sus estudiantes con los sistemas de pensamiento de Epicuro, Nietzsche, Schopenhauer, etc. Merlí me recuerda un poco la película La sociedad de los poetas muertos.   Todo el que quiera evocar sus años del bachillerato (años de iniciación en todo) debería ver Merlí.

My happy family me reconcilió este año con el buen cine. Una película sencilla, rara, melancólica y exótica por lo poco que sabemos de su país de origen: Georgia, esa joya ubicada en la costa del mar Negro, en el límite entre Europa Oriental y Asia Occidental. Esta peli cuenta la historia de una mujer que deja a su marido para construir una vida nueva. La banda sonora es sencillamente una delicia.

La mejor novela que leí este año se llama La transparencia del tiempo, del gigante de las letras cubanas Leonardo Padura. En este novelón vuelve a aparecer como estrella principal es atribulado detective Mario Conde, personaje de varias de las novelas policiacas de Padura. El Conde de esta ocasión es un sesentón retirado que se había prometido no volver a sus andanzas de investigador, pero su instinto de sabueso lo hace regresar a patrullar las calles de una Habana derruida, desencantada, ad portas  de la esclerosis total del régimen revolucionario. Una novela con ingredientes de crónica que se lee con el deleite que suscita toda la prosa del genio del habanero barrio Mantilla. La transparencia del tiempo fluye y respira como la vida misma. Quizás la mejor novela-crónica que he leído sobre La Habana de los últimos años.

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Powerpaola
Dibujante y autora de cómics

Kentukis, de la escritora argentina Samanta Scheweblin, parece una novela de ciencia ficción, pero sí uno se va al fondo del asunto, es casi tal cual a lo que estamos viviendo en este momento con nuestros dispositivos y pantallas, entregando sin vergüenza ni miedo toda nuestra información a gente que no conocemos, y viendo la vida de otros en tiempo real. Da susto que no nos importe, ¿no? Otra cosa que me tocó profundo es tanta tecnología para seguir estando solos e incomunicados.

Otros recomendados: la peli Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot de Gus Van Sant, y los cómics  Shit is Real de Aisha Franz, y Squish, de Muriel Bellini.

 

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Qué buenas las tengo
Colectivo

¡Este 2018 tuvo muchas tetas! En Bogotá quedó la huella de eso en el grafiti que, junto a ERRE, dejamos en la Carrera 7 con 48a (agradecemos las fotos que nos enviaron chicas y chicos con sus buenas tetas). Y también en el grafiti que hicieron TINTA DEL RÍO Y TECK24, pero que tristemente tuvo que ser borrado. Este año mostramos tetas y peleamos contra Instagram y su censura, una lucha que seguirá hasta lograr que el cuerpo sea algo natural, libre y cero sexista.

Además, conocimos el proyecto de #saggyboobsmatter, impulsado por Theslumflower, que demuestra que todas las tetas están buenas, así estén caídas, paradas, o sean pequeñas o grandes. El 2018 dejó claro que va a haber tetas por mucho rato.

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Pilar Quintana
Escritora

Este año me marcó una serie: El cuento de la criada (la primera y segunda temporadas), pues la historia es brutal. Soy llorona, pero creo que nunca había llorado tanto viendo televisión. Desde que nació mi hijo, hace tres años, las historias que involucran niños me conmueven de forma especial, más cuando hay mujeres y mamás sufriendo, separaciones de familias, partos y lactancia. Lloré durante largos ratos en casi todos los capítulos de la segunda temporada a partir del cuarto. El primero de enero cumplo 47 y ya estoy premenopáusica, así que seguro eso influye: me pone más sensible.

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Santiago Riomalo
Periodista

Este año brindo porque en Colombia tuvimos a bandas como Roger Waters, Radiohead, Depeche Mode, Gorillaz, Judas Priest y LCD Soundsystem. No pasa un día en que no piense en alguno de esos conciertos, sobre todo en el de Radiohead porque, aunque no sea mi banda favorita de la lista, generó algo en mí muy particular. Duré entusado una semana: dopado, reflexivo, confundido, completamente abstraído. Y por eso brindo.

Así que mi recomendación es este video de la serie musical de Vox, “Earworm”, en el que intentan descifrar el misterio detrás de “Videotape”, la canción que cierra el álbum In Rainbows y, como si fuera poco, la canción favorita de Thom Yorke.


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Federico Ríos
Fotógrafo

Este ha sido, sin duda, un año de transiciones y de mareas complicadas, pero como siempre el arte es catarsis y también refugio. Para mí es un año marcado por la banda sonora de Edson Velandia en dos grandes momentos: 1) La canción “Iván Duque Bang Bang”, una macabra premonición pero una fina lectura de lo que serían las elecciones, y 2) “Que los mantenga su madre patria”.

Ah, y una ñapa, el cierre maravilloso de Doris Salcedo y su “antimonumento” construido con los fusiles de los excombatientes de las FARC.

Tres reflexiones, tres momentos que marcaron el año 2018. Gracias por esa bonita invitación y un abrazo grande a ustedes.

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Alterlier-Carolina Rodríguez
Ilustradora

Me pasaron varias cosas relevantes: salió mi página web; hice un libro en colaboración con Rey+Naranjo editores, que terminó quedando muy chevere; saqué mi primera camiseta limitada y se acabaron, y por último, me gané una estatuilla en el Bogoshorts por mejor afiche para una película.

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Salsa sin miseria
Colectivo. Autores del Diccionario salsero

Del 2018, destacamos el álbum Arrasando de Pedro Bermúdez.

Para la grabación de este trabajo discográfico, el segundo de la carrera artística del pianista puertorriqueño, se convocó a grandes figuras de la salsa como Bobby Valentín, Frankie Vásquez, Eddie Montalvo y José Mangual Jr. La producción es impecable, sus once canciones inéditas nos llevan en un viaje desde el guaguancó, pasando por el son montuno, hasta terminar en el jazz latino. Este disco es una excelente oportunidad para ampliar el repertorio de la salsa o para empezar a conocerla.

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Shots de ciencia
Pódcast de ciencia

Desde el equipo de Shots de Ciencia tenemos un descubrimiento que nos alegró nuestra existencia, nuestra mente rebosante en curiosidad, sedienta de conocimiento y trasnochadora: Merlí. ¡¡Uff!! Una  serie catalana de Netflix que habla de filosofía. Hasta ahí, ehh “narmal”. Pero cuando la comienzas a ver, te engancha, por lo menos eso nos pasó a nosotros. La manera en que te echan el rollo sobre nociones filosóficas –desde los presocráticos a contemporáneos- y lo entrelazan con los problemas y otras situaciones que tienen que vivir un grupo de milenials  -“los peripatéticos”-. Todo esto ocurre con la compañía de un personaje al que se le va cogiendo cariño, el “Merlí”, su profesor, “un tío de puta mara”. Este man es un loco, que le encanta transgredir y confrontar los paradigmas del statu quo, catalán, español y, por qué no, el de la sociedad. Aquí hay temas para todos los gustos: sexo, política, drogas, conflictos familiares, género. Mejor dicho, son muchísimos temas de los que se hablan y tocan, pero todos a través de un pensador. La serie de “Merlí” tiene una narrativa muy enganchadora y soportada desde del conocimiento.

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Margarita García para Tangrama
Estudio de diseño

Primero una película. Virus Tropical, realizada por Timbo Estudio, basada en la novela gráfica de Powerpaola, es para mi el gran hit del año. Es la primera en su clase dentro del cine colombiano y lo más interesante es la manera en que refleja los problemas de una generación en el contexto colombiano: vimos reflejada nuestra niñez y nuestra adolescencia en Colombia con los maravillosos dibujos de Powerpaola.

Un libro: Esquina rosa. Este libro cuidadosamente editado por Jardín Publicaciones, nos muestra una serie de fotografías, hasta hace poco tiempo inéditas, del artista colombiano Miguel Ángel Rojas. Los alrededores de la Calle 24 con Carrera 4 en los años setenta. Encontramos un lugar distinto a lo que vemos hoy en esta zona, actualmente en profunda transformación. Acompaña las imágenes un texto muy interesante de Ximena Gama, quien fue ganadora del Premio Nacional de Crítica con este ensayo.

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Luisa Uribe
Ilustradora

Yo escogería Nanette, de la (ex)comediante Hannah Gadsby (está en Netflix). Ella explica porque tiene que dejar la comedia en este especial de stand-up, que comienza muy normal y gracioso, y a mitad de camino clava el puñal sin asco. Pasa de historias chistosas a episodios de trauma y discriminación sin tropezar, y al final sale el sol. Solo advierto que hay que estar en un buen lugar mental y emocional para verlo; es una descarga de humor, genio, furia y dolor brillante que te deja afligida y ligera a la vez. No pude dejar de pensarlo. Véanlo.

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Juan Pablo Uribe Morales
Artista y arquitecto. Ganador del Premio Arte Joven Colsanitas - Embajada de España 2018

Creo que una de las cosas que más me llamó la atención este año fue la última exposición de Espacio Odeón, que se llamó Odeón o de la contingencia y fue curada por Estudio Altiplano y Alejandro Martín Maldonado. Desde su convocatoria hasta su muestra. Me parece que hacen falta convocatorias así: directas, interdisciplinares, abiertas a la seriedad y a la ironía y dispuestas a integrar propuestas de personas que no están entre los nombres más típicos.

En particular, la propuesta Parqueadero Odeón de [La Bé] y Francia Villabona, $94 minuto de Simón Campuzano, y Piscina Pública de José Luis Hoyos. Obras interesantes, reflexivas y con un gran sentido del humor.

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Andrea Uribe Yepes
Periodista y directora de la revista Mamba

Reguetón”, de J Balvin. Él escribe “Reggaeton”, pero nos referimos a lo mismo. Esta canción que se  lanzó el 16 de noviembre es una síntesis, un junte histórico y un himno. Una síntesis porque le rinde homenaje a la historia, hablando y mostrando personajes como Daddy Yankee, Yaviah, Tego Calderón, Nicky Jam, a la vez que imprime nuevos sonidos y frases que hablan de lo está pasando hoy: que el pueblo pide reguetón. Un junte histórico porque fue producida por una especie de santa trinidad del género: Dj Blass, que es de los primeros DJs y productores del reguetón puertorriqueño, que arrancó en los noventa; Tainy, que es de segunda generación, y Sky, que es el productor más joven y relevante hoy. Y un himno porque le canta al género sin apodos y celebra que cada vez su parezca más inevitable su expansión.

Aunque no crea en dios, dios bendiga el reguetón.


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Zay
Mariquismo Juvenil. Ilustrador

Desde antes del 2018 seguía a Soy una pringada, una youtuber española llamada Esty Quesada que se caracteriza por ser tajante en sus videos, habla de su vida y sus referencias, y saluda en todos sus videos con la frase: “Hola, cachos de mierda”. Hizo que me volviera muy fan. Pues este año la chica sacó una serie web de seis capítulos con los Javis, los mismos que dirigieron “La llamada”. La serie se llama Looser y es una maravilla, o como dirían allá en España, “una fantasía”. Una historia juvenil que toca temas importantes de manera directa y sin tabúes, con un humor negro y que es políticamente incorrecto. La serie es totalmente atrevida, saca la cara por un grupo de personas que son desadaptados sociales, perdedores o freaks. Amo Looser porque me siento identificado con los personajes principales que no tienen miedo de ser ellos mismos en todo momento y me divierto con ese humor característico de Esty, que, como ella se autodefine, siempre ha sido fiel a sí misma y sus valores. Eso es lo que la ha llevado a poder vivir de lo que ama hacer: el cine, la escritura,  la “mamarrachez” y hablar de su vida de mierda.

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Los favoritos del equipo Bacánika y Bienestar


Natalie Boissard
Practicante de diseño nivel diamante

Mi recomendado de 2018, después de echarle mucha cabeza, es Lucky, una película gringa que se estrenó en 2017 pero que llegó a las salas de cine colombianas ya en el último trimestre de este año. No me cambió la vida, pero me emocionó de una forma tan extraña que vale la pena hablar de ella desde las tripas, que es donde la siento todavía.

La historia es más bien sencilla, repetitiva, a veces lenta, y por todo eso me encanta. El protagonista, Harry Dean Stanton, tenía 91 años cuando se rodó la película y murió antes de poder ver el estreno. A él le vi la cara por primera vez hace como diez años en la pantalla diminuta de mi portátil en una descarga pirata de París, Texas, y ahí sí me cambió la vida. Por eso, verlo tan viejo, con los mismos ojos tristones, pero siendo casi un milagro de la ciencia, haciendo yoga, fumando y caminando en calzones por un paisaje desértico me hizo querer hundirme en la silla del cine, y llorar hasta que se me acabaran las lágrimas. También quise llorar porque los colores son preciosos, porque David Lynch aparece y tiene de mascota una tortuga que se llama President Roosevelt (¡!), pero sobre todo por esto, que no necesita explicación.

Juan Camilo Corredor
Director de arte de Bacánika y presidente del Club de fans de Raffaella Carrá

Hola gente de Bacánika, gracias por incluirme en su lista. Mi recomendado de este año es el juego Gris. Es una preciosidad, un orgasmo para los sentidos (no en sentido literal, bueno sí). Lo mejor de este juego es que es de los denominados indie, eso quiere decir que es desarrollado por un estudio pequeño y sin mucho apoyo financiero. En este caso hablamos de Nomada Studio, Toda la impecable dirección de arte está a cargo del ilustrador Conrad Rose, quien en su cuenta de Instagram hace muchos posteos de todo el proceso creativo del juego y unas ilustraciones increíbles. Lo recomiendo si usted es un amante de la ilustración, el color, los mundos imposibles, el diseño sonoro. Si no es amante de ninguna de las anteriores, también. (Risas).


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Brian Lara
Redactor de la revista Bienestar y hombre de Letras

Este fue el año de J Balvin, nada que hacer. Al respecto tengo una certeza y también una teoría. Sé que fue el músico del año en Colombia, pero sospecho que además lo fue en todo el mundo. Aquí mis pruebas, señoras y señores del jurado. Uno: La revista Billboard, que algo sabe de música, publicó por allá en el lejano junio un artículo confirmando que el paisa fue el artista más escuchado en Spotify y, luego, hace apenas un par de semanas, publicó uno más contándonos que también lo fue en Deezer, llevándose en el camino a gente como David Guetta, Ed Sheeran o Drake. Dos: En abril –más lejano aún, casi de otro año– el tipo fue invitado por Beyoncé a cantar “Mi gente” en el festival Coachella, y eso debe significar algo. Tres: Sé que no importa mucho, pero en octubre –eso sí suena a este año– el expresidente Obama salió a preguntarle al mundo“¿Quién no ama a J Balvin?”.

Y aquí, señoras y señores, toca ir con cuidado, porque hay quienes no amamos a J Balvin. Y me incluyo. Somos varios los que tenemos nuestra lista de Spotify o de Deezer llena de nombres de gente que hace música en otros géneros y con otros instrumentos (o precisamente con instrumentos). Sin embargo, esos que no amamos a Balvin, por más que creamos hacer parte de otro planeta estamos anclados en la misma tierra y en el mismo año en el que el paisa se tomó el espectro visual y sonoro. Y a cada quién lo que le pertenece. Mucho de su último reguetón no suena tanto a reguetón, porque lo ha reformulado, creo, y de ahí que suene en todas partes. Y, cuatro: después deuna o dos polémicas, el tipo consolidó una estética pesada y hasta barroca pero contundente, convirtiéndose en un referente de la moda urbana. Nada que hacer.

Si algo nos enseñó este año electoral es que el malo no necesariamente es el malo, porque siempre puede haber alguien peor.

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Karla Martínez
Practicante de redacción de Bacánika, superyoutuber

René, el artista puertorriqueño, el mismo de Calle 13, se hizo una prueba de ADN para saber de qué parte del mundo eran sus ancestros. Después de obtener los resultados viajó a países de todos los continentes de los que nunca se habría imaginado que provenía su sangre, y realizó un documental sobre su travesía por el mundo, que se estrenó en Netflix a comienzos de 2018. Además de contar distintas realidades de las que fue testigo, muestra cómo realizó su más reciente álbum musical que también llamó Residente. En él dedica una de las canciones a las víctimas de la guerra en Siria, quienes además protagonizan el video musical, que fue grabado en un campamento de refugiados en la frontera de Siria con Líbano, y dirigido por él mismo.

Si todos rastreáramos nuestro ADN, probablemente, llegaríamos a la misma conclusión: venimos de todas partes. Esa es razón suficiente para emprender nuestras propias travesías e ir por el mundo cumpliendo con el deber (para mí) de conocer qué hay del otro lado. No me gusta repetir libros ni películas, pero con este documental haré la excepción y me daré el permiso de verlo y llorar de nuevo.


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María Gabriela Méndez
Editora de Bienestar, colombiana desde este año

La primera foto que Jesús Abad Colorado tomó del conflicto armado fue en 1992, luego de que catorce militares fueran asesinados en una emboscada entre Mutatá y Dabeiba. A cuarenta metros del lugar de los hechos, la escuela de Alto Bonito permanecía con las puertas cerradas. El fotógrafo quiso saber qué había quedado escrito en el tablero y se asomó con su cámara por una ventana. Encontró la historia de Caín y Abel, y la fotografió. Para Abad esa era la clara metáfora de un país “en el que nos hemos matado entre hermanos desde hace siglos”. Con esa imagen del tablero comienza El testigo, un documental que cuenta el antes, el durante y el después de algunas de las fotos más memorables del reportero. Abad se ha caracterizado por acercarse de una forma inusual a la violencia: prevalece el respeto y la dignidad de los personajes. No es solo un fotógrafo tratando de encontrar el encuadre perfecto, es un ser humano acercándose al otro y entendiéndolo. Él es siempre es el primero en llegar y el último en irse, y así ha sido en más de 25 años de trabajo. La cinta, además, es un perfil de este periodista y su familia, que también forma parte de esa infinita y dolorosa cifra que ha dejado la violencia en los últimos 50 años. Por mostrar el conflicto desde otro ángulo, por ser un documento valioso de la memoria, este documental debería ser obligatorio en las escuelas y universidades colombianas.

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María Andrea Muñoz
Redactora de Bacánika, futuro del periodismo colombiano, procastinator en Bon Appétit

El 2018 fue el año de los pódcasts. Algunos de mis preferidos los escucho desde hace tiempo ya, pero fue hasta este año que comencé a moldear mis rutinas diarias según los que más me interesan. Sé que tengo que tender la cama y estar presentable en lo que termina un episodio de The Daily o de Today, Explained; que me puedo ir caminando a la oficina cuando Radio Ambulante tiene un episodio largo (y también de regreso si la historia está contada en dos partes); que cuento con algo para devorar cuando me encuentro con series como “Caliphate” (¡esa página web!), “Believed” o “El Chapo: El Jefe y su juicio”, y que siempre necesitaré de los consejos de Steve Almond y Cheryl Strayed, los presentadores del pódcast más maravilloso que ha llegado a mis oídos y a mi corazón: Dear Sugars. ¡Qué vengan más en 2019!

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Carolina Venegas K.
Editora de Bacánika, nefologista en formación, cazarrecompensas frustrada

Primero que todo, debo decir que finalizo este 2018 muy impresionada con el talento colombiano en diseño, ilustración, moda, música, artesanías, arte. No hay razón para no comprar colombiano, para no estar orgulloso de las ideas y la manufactura de este país. Hay de todo, de todos los precios, la facilidad de recibir lo que uno compre en la casa. Adiós, industria china, adiós cosas desechables. Hola, Colombia con toda su creatividad. Y lo mejor: Bacánika da cuenta de esto y termina el año con una buena lista de contenidos que celebran lo que hacemos en Colombia. (Carita feliz).

Ahora me paso de Colombia a Estados Unidos. Este año, el Museo de Brooklyn se convirtió en un lugar de peregrinación para todos los que extrañamos a David Bowie. De marzo a abril el museo se convirtió en un templo que albergó la exposición “David Bowie Is”, un recorrido por la vida, los incesantes procesos creativos, los cajones llenos de cuadernos manuscritos y los infinitos personajes de este genio británico que se ha vuelto eterno. Tuve la oportunidad de ir en julio, el último día, y casi no tengo palabras para describir lo que fue. Fue un recorrido de casi dos horas que acompañé con un par de audífonos en el que sonaban sus canciones, sus palabras y las de sus amigos que contaban apasionados cómo Bowie cambió sus vidas y el mundo del arte y la música.

Entrar a describir cada cosa que vi en esa muestra me tomaría dos horas más. Había tanto —más de sesenta vestidos, cuatrocientos elementos, videos de todas sus épocas, unas cinco versiones de “Space Oddity” en loop— que estoy segura de no poder hacer una descripción detallada. Sin embargo, no puedo olvidar la sensación de comunión que encontré en ese lugar. En un momento me senté en el piso a ver a un Bowie de más de tres metros estrenando pasos de baile en un concierto, y a mi lado había dos mujeres de unos cincuenta años que, como yo, no podían ocultar su emoción, sus lágrimas entre risas nerviosas y emocionadas. Nada conmueve como la música. Todos los que estábamos ahí, en ese último día, parecíamos buscando respuestas a preguntas que nos han acompañado por años, desde la primera vez que tuvimos conciencia de que un ser de otro planeta había llegado a la Tierra. Todos queríamos ser parte de su historia, como él es parte de la nuestra. Todos estábamos despidiendo a un amigo.

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Camilo Jiménez
Director de la editorial Bienestar, guardián de los secretos del Universo

No soy un cazador de novedades. No voy a cocteles ni a presentaciones ni a ferias, así que no necesito estar siempre a la última moda en lecturas. Leo a mi aire los libros que me van llegando por el voz a voz o por las reseñas que leo. O por el interés del momento en un tema, un autor, una época, etcétera. Los libros que leo los compro, los saco prestados de la biblioteca Luis Ángel Arango —que adoro—, me los regalan o los voy agarrando de la pila que tengo en mi estudio donde están los libros pendientes por leer. Así que esta lista no está apegada a lo que se publicó este año o a finales del pasado. Creo que apenas uno de los libros aquí incluidos dio de qué hablar en este año que termina. Son, pues, los libros colombianos que más me gustaron entre los que leí en 2018. Punto. Y ahora sí, a lo que vinimos.

El orden de la libertad, Mauricio García Villegas, Fondo de Cultura Económica.

Un ensayo que revisa el origen de nuestra forma de proceder ante la autoridad, la libertad, las leyes. Que se detiene en esa cultura del incumplimiento tan latinoamericana, tan colombiana, e intenta explicarla. Un Estado ineficiente y arbitrario que busca regular de manera desproporcionada a unas personas inmersas en una cultura del incumplimiento a las normas y apegadas a la forma, al papel sellado, al debido proceso: en este caldo esquizofrénico es en el que vivimos los colombianos. Por eso este es un libro que nos ayuda a identificarnos, a explicar por qué somos como somos. Lo mismo que el siguiente recomendado:

Historia mínima de Colombia, Jorge Orlando Melo, Turner.

Un resumen sin apasionamientos, bien temperado y muy bien escrito de lo que ha sido la historia de este territorio y los pueblos que lo han habitado. Conecta eventos, ideas, sucesos y personajes de manera lúcida y sagaz. No dice nada nuevo de la historia de Colombia, pero la organiza de una manera tan limpia, y la cuenta de una manera tan clara, que parece una nueva historia de este país arrebatado.

Un librero, Álvaro Castillo Granada, Random House.

Una voz autónoma, fuerte, que relata su amor por los libros, las mujeres y la revolución que nunca fue lo que prometió. Un relato personal organizado en capítulos que trae a la conversación la importancia de los libros en la formación de cualquier ciudadano consciente. Volúmenes, autores, búsquedas y encuentros felices son relatados en esta obra por un amante sincero de la letra impresa.

Poesía selecta,  Darío Jaramillo Agudelo, Lumen.

Esta es una selección sorpresiva, por momentos heterodoxa (por llamarla de alguna manera), de la poesía de Darío Jaramillo, que da nuevas luces sobre su obra. Siempre es un placer leer a este poeta colombiano, uno de los más cercanos y al mismo tiempo más finos de nuestra lengua.

Raros. Historia cultural de la homosexualidad en Medellín, 1890-1980, Guillermo Correa, Editorial Universidad de Antioquia.

Los límites de este estudio son los códigos penales de 1890 y de 1980, y todas las formas en que fueron vistos los varones homosexuales durante esos años desde varias perspectivas: la jurídica, por supuesto, pero también la de la psicología y la psiquiatría, la de la prensa, la Iglesia y las familias antioqueñas. También se incluye una mirada a los orígenes del movimiento por los derechos de la población LGBTI en Medellín y un poco en el país. Una historia fascinante y al tiempo dolorosa, por lo corta de miras que siempre ha sido la sociedad frente a las diferentes formas de amar.

El oído miope, Adriana Villegas, Alfaguara.

Lástima lo breve, porque en esta novela hay intención de crear un relato literario con diferentes escenas, texturas, ritmos y planos de interpretación. Tiene humor, frescura. Pero para mí no fue más allá del planteamiento, no fue hasta construir la novela completa. Se me quedó cortica, mejor dicho. Pero está bien.

Verás huir la calma. Jorge Isaacs, Maria Cristina Restrepo, Luna Libros.

Una biografía novelada del escritor más importante de Colombia en el siglo XIX narrada desde la perspectiva de su esposa, Felisa González. La voz y la sensibilidad femeninas están muy bien construidas, el tema (las tribulaciones de Isaacs y su familia) es apasionante, la recreación de la vida cotidiana en la época es minuciosa. Un libro que transporta al lector con maestría a la época y, sobre todo, a la manera de pensar de la Colombia del siglo antepasado.

Soy asesino y padre de familia, Fabio Rubiano, Seix Barral.

Este es un relato inflado para venderlo como novela. Pero en realidad es un monólogo muy bien construido de un personaje abyecto que se describe desde el título. Ambas caras, la de su trabajo como torturador y verdugo del régimen y la de padre preocupado, están bien acompasadas y son verosímiles en el contexto colombiano. Es un relato perturbador y potente que se queda en la cabeza del lector varios días después de haberlo terminado.

Cuando Clara desapareció, Enrique Patiño, Alfaguara.

Esta tragedia dispuesta como novela cumple con lo que le pedía Aristóteles al género: despierta en el espectador compasión y temor. Muy bien lograda la historia de la hermana del narrador que es vista por última vez a la salida de su negocio con un hombre, y deja en todos el vacío del misterio. Lo alcanza a poner a uno en los zapatos de tantos colombianos que han sufrido la desaparición de un hijo, un hermano, un padre...

Los derrotados, Pablo Montoya, Sílaba.

Una verdadera apuesta esta ambiciosa biografía de Caldas, que al tiempo cuenta las vicisitudes del biógrafo y de tres amigos de colegio: un fotógrafo, un escritor y un biólogo. De esta manera, el relato va tejiendo diferentes vidas, diferentes destinos, épocas y maneras de ver el mundo. Una muestra de virtuosismo y elegancia de parte de uno de los escritores más relevantes de Colombia hoy en día.

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