Freddy Krueger: la pesadilla como forma de arte

El 2 de agosto es el aniversario de Wes Craven, el creador de uno de los monstruos más famosos en la historia del cine: Freddy Krueger. Decidimos explorar al personaje para ver qué lo ha convertido en un referente popular y en la encarnación de los peores sueños hechos realidad.

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¿
Ustedes recuerdan la primera vez que vieron a Freddy Krueger?

“Tenía como once años y mis primos me hicieron ver Pesadilla sin fin (Nightmare on Elm Street). Yo estaba muy asustado, pero no podía mostrar debilidad ante ellos para que no me molestaran, entonces me reía. Pero estaba aterrado”, Boris, miembro del podcast Estúpido Nerd.

“Yo recuerdo que las dos primeras películas las vi en televisión, cuando no teníamos cable pero teníamos perubólica. Pasaban películas todas las noches a las ocho y durante esa época dieron muchas películas de terror de los ochenta. Después las alquilé en VHS y las empecé a ver ahí. Sí sentí miedo, pero no tanto por el aspecto de Freddy Krueger sino por la idea de que tiene la película de no poder dormir. Era esa idea lo que me aterraba”, Christian Chávez, miembro de Zinema Zombie.

“Yo tendría doce o trece años cuando vi algo de Krueger por primera vez. Estaba en casa de mis primos. A la hora de acostarnos nos hicimos los dormidos y un rato después nos pusimos a ver películas de terror. Tengo el recuerdo de Chucky arrancándole un piercing a alguien y de Freddy cortando una y otra vez a un muñeco de papel. Ahora que lo pienso, entre la compañía de mis primos y el silencio de estar a escondidas, mi primera vez con el señor Krueger no fue nada aterradora”, Juandapo, director de Estúpido Nerd.

No recuerdo con exactitud la primera vez que vi a Freddy Krueger. Desde hace tiempo sabía quién era el personaje, pero nunca me interesé por ver ninguna de sus películas hasta que vi una parodia de él. En el segundo episodio de la popular serie de ciencia ficción, Rick y Morty, aparece un villano llamado Scary Terry. Una versión animada de Krueger con un saco de rayas verdes y azules, en lugar de verdes y rojas; y un escroto con con dos bolas colgando donde debía estar su mentón. Yo tenía dieciséis años.



Una pesadilla sin fin

Freddy Krueger es uno de los villanos más icónicos de la historia del cine, su historia y su influencia en la cultura popular se extienden más allá de sus películas.

Wes Craven fue el director y escritor de la primera película de Krueger: A Nightmare on Elm Street, o Pesadilla sin fin, como es conocida en Colombia. Fue él quien nos presentó al personaje. En una entrevista que Craven concedió a la revista Vulture en el 2014, contó la historia de dónde había salido la inspiración para crearlo. “Yo había leído un artículo en Los Angeles Times acerca de una familia que había escapado de los campos de exterminio de Camboya y había logrado llegar a los Estados Unidos. Las cosas estaban bien, cuando de repente, el hijo menor empezó a tener pesadillas muy perturbadoras.”

Aislar a un personaje por medio de la negación o la incredulidad de las demás personas a su alrededor fue parte de lo que le otorgó tanta fuerza a la idea de un villano como Freddy. Según la historia de Wes “(el hijo) le dijo a sus padres que tenía miedo de que si se dormía, la cosa que lo estaba persiguiendo lo atraparía, así que intentó quedarse despierto durante días. Cuando finalmente se quedó dormido, sus padres pensaron que la crisis se había terminado. Luego escucharon gritos en medio de la noche. Cuando llegaron a donde él, ya había muerto. Murió en medio de una pesadilla. Él era un joven teniendo visiones de horror que los demás adultos negaban. Esa se convirtió en la línea central de Pesadilla sin fin.”

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Es una idea poderosa: un villano que ataca en los sueños. Juandapo es director Estúpido Nerd, un podcast de crítica de series, películas, videojuegos y demás temas de la cultura popular. Para él, “Freddy Krueger es un personaje que marcó para siempre al cine porque creó un nuevo imaginario para las criaturas de terror. Una criatura que puede atacarte en tus sueños no es motivo de broma. Dejar de dormir es algo que no puedes permitirte. Freddy encarna una idea aterradora que no ha desaparecido del mundo: uno puede evadir una cabaña abandonada o un lugar embrujado, pero no puede evadir el sueño.”

Pesadilla sin fin se estrenó en 1984 y fue un éxito tanto en taquilla como en críticas. Su estreno marcó el inicio de la fama de Freddy Krueger, además de que dio comienzo a la gran cantidad de secuelas que tuvo el filme. La intención inicial de Wes Craven era que Freddy fuera derrotado en la primera película, sin embargo Bob Shaye, quien era el productor, quería dejar un gancho para que se pudieran seguir haciendo películas del personaje. Al final ganaron las intenciones de Shaye y un año más tarde se lanzó Pesadilla sin fin 2: la venganza de Freddy. Esta vez dirigida por  Jack Sholder. Wes ayudó a escribir parte del guión.



Antes de ser el creador de Pesadilla sin fin, Craven ya tenía algo de reconocimiento como director de terror. Había dirigido La última casa a la izquierda, Las colinas tienen ojos y La cosa del pantano. Esta última basada en el popular personaje de cómic del mismo nombre. Craven también fue uno de los creadores de otra popular franquicia del cine de terror: Scream, siendo el director de sus cuatro películas. Esta saga explora el terror con una visión satírica de los acontecimientos. Wes falleció en el 2015, dejando un enorme legado para este género.

La venganza de Freddy

El primer actor que personificó a Freddy Krueger es Robert Englund. Además de la primera versión de Pesadilla sin fin, Englund interpretó al personaje en sus cinco secuelas. Después de eso, volvió al maquillaje de Freddy en La nueva pesadilla de Wes Craven, una película en la que el director original de la franquicia regresó para mostrar su última entrega de la saga. Englund interpretó a Freddy por última vez en la película de 2003 Freddy Vs Jason, en la que Krueger se enfrenta a otro ícono del cine de terror de los ochentas: Jason Voorhees de la serie de películas Viernes 13.

Además de las películas, Freddy ha aparecido en numerosas series de televisión, videojuegos, cómics y canciones. En 1988 se estrenó Freddy´s Nnightmares, o Las pesadillas de Freddy: una serie de televisión antológica en la que Englund, en su personaje, presentaba historias de terror y ocasionalmente intervenía en ellas. También vale la pena destacar el álbum Freddy’s Greatest Hits, de la banda The Elm Street Group. En la portada aparece Freddy sonriendo con los brazos cruzados. También contó con la participación de Robert Englund.

Freddy hits

No hay duda de que Freddy es un personaje con una gran cantidad de referencias en la cultura pop. Ha aparecido en los Simpsons, South Park, Mortal Kombat, Rick y Morty, Gravity Falls. Christian Chávez, cinéfilo especializado en terror y parte de Zinema Zombie, considera que Freddy Krueger pertenece a una “lista de villanos famosos del cine, o monstruos de la historia del cine, que incluye a King Kong, Drácula, a todos estos personajes que son tan característicos. Incluso al lado de otros villanos famosos de películas de los ochentas que todos conocemos como Jason, Pinhead o Michael Myers de Halloween”.

Parte de lo que hace tan reconocible al personaje es su apariencia. Según Craven, el suéter de rayas rojas y verdes surgió después de leer un artículo en Scientific American según el cual, debido al alto contraste, la combinación de esos dos colores era la más molesta para el ojo humano. El famoso saco es complementado por un sombrero café de ala, sus garras de metal y su rostro quemado y deforme. La imagen de la piel expuesta de Freddy también genera incomodidad para los espectadores. Esto hace énfasis en otra de las características más reconocibles de las películas de Freddy Krueger: lo grotesco.

Explorando lo grotesco

Miremos una escena de la primera película de Freddy. Nancy Thomson, la protagonista del filme, está en su habitación. Es de noche. El teléfono suena. Ella lo levanta para contestar, pero no habla nadie, así que cuelga. Mira por la ventana y vuelve a sentarse en su cama. En su rostro se nota que está desesperada, pues Freddy lleva atormentándola a ella y a sus amigos desde hace ya tiempo. El teléfono vuelve a sonar. Ella contesta, pero nuevamente no habla nadie. En vez de una voz, escucha un sonido chirriante y molesto. Con rabia coge el teléfono y lo desconecta. Lo envuelve en su propio cable y lo deja en su cama. Hasta aquí, todo normal. Al menos en los estándares del cine de terror.

Ahora vamos a lo grotesco: Nancy se asoma por la puerta de su habitación para ver si hay alguien en el pasillo. Cuando abre por completo la puerta, el teléfono vuelve a sonar. El teléfono desconectado que estaba sobre su cama, suena. Ella lo mira desconcertada. La música se hace pesada. Camina despacio hacia el teléfono, desenreda el cable y le lleva el auricular al oído.

–¿Hola?

Una voz áspera le responde del otro lado de la línea:

–Ahora soy tu novio, Nancy.

De la parte de abajo del auricular sale una boca grotesca con la lengua afuera que lame los labios de Nancy. Ella tira el teléfono y comienza a gritar.



El asco, mostrar lo monstruoso, lo deforme, las babas, los intestinos… Mostrarlo todo parecía el mandamiento del cine de terror ochentero, muy distinto al terror más psicológico de los años setenta. Como explica Christian Chávez: “los personajes adolescentes están viviendo sus propias pesadillas. Craven juega con el concepto de lo grotesco y lo surreal de la pesadilla, para eso usa muchos efectos especiales y mucho maquillaje. Eso es muy emblemático en las películas de Krueger.”

Los usos creativos de las imágenes asquerosas y surreales por parte de Wes Craven le devolvieron la vitalidad al subgénero Slasher, al que pertenecen personajes como Krueger, Jason o Michael Myers. No se trata solo de asesinar adolescentes, sino de caricaturizar la violencia a través del exceso y cierta gracia juguetona: sí, asesinar adolescentes, pero llevar su agonía sobreactuada y la meticulosa factura de la pesadilla al borde del humor. Esa es otra de las claves del éxito de Krueger: a él le gustaba su trabajo.

Según Juandapo, “es un personaje auténtico, su arma es hecha en casa, no se esconde detrás de una máscara, es carismático, con un humor punzante y es un perfeccionista con su trabajo”. En las películas explican que él fue quemado vivo por la gente de su comunidad porque era un psicópata que mataba niños. Posteriormente regresó como un demonio que atormentaba a las personas en sus sueños. “De alguna manera, sería como el asesino de niños más encantador de la cultura pop”, declara Christian Chávez, haciendo notar el claro toque de humor negro que subyace en la esencia misma de un personaje como Krueger.

Otra forma para comprender el humor del personaje es ver uno de sus asesinatos. En la primera Pesadilla sin fin, poco después de la escena del teléfono ocurre la muerte de Glen, el novio de Nancy. La forma en la que Freddy lo mata es absurda: Glen se queda dormido en su cama con un su televisor en el regazo (este es un televisor pequeño y cuadrado de los ochenta). De repente, Glen comienza a ser absorbido –literalmente–  por su cama. Cuando se despierta, ya es muy tarde. Glen cae en el pozo que ahora es su cama, con todo y televisor. Posteriormente del hueco comienza a salir un potente chorro de sangre que baña toda la habitación. La cantidad de sangre que sale de la cama es exagerada. Un humano adulto tiene más o menos cinco litros de sangre en el cuerpo, pero la sangre en esa escena sería suficiente para alimentar la fuente de un parque.

El humor negro tiene tradición en las películas Slasher. Una mezcla curiosa entre comedia y terror que hoy en día no es tan común. El cine de terror de hoy en día está más dominado por los jump scares, que es cuando en una película muestran de repente una imagen aterradora acompañada de un sonido fuerte para asustar al espectador. “Esa mezcla entre comedia y terror la gente no la entiende o no gusta demasiado”, afirma Christian Chavez.

Hagas lo que hagas, no te quedes dormido

Freddy Krueger comparte similitudes con otros monstruos y leyendas que atacan en los sueños. Sandman, por ejemplo, es un personaje del folklore anglosajón que visita a las personas mientras duerme para causarles sueños tristes o tenebrosos. Es el mismo que está referenciado en la canción de Metallica Enter Sandman. También comparte similitudes con el hermano de Morfeo en la mitología clásica: Fobétor. Este tenía la habilidad de transformarse en animales o bestias y era conocido por ser el portador de las pesadillas.

El mito del coco también representa una idea similar a la de Freddy Krueger. Este sería una “imagen alternativa al coco. Juega también con la idea de cazar niños para castigarlos. En este caso no son niños, pero sí adolescentes. Esa imagen todavía es vista como una idea de terror y de monstruosidad”, señala Christian Chávez. Estos personajes sombríos y aterradores funcionan como una representación de los miedos que aquejan a las sociedades.

Elm street

Las pesadillas han obsesionado a los seres humanos desde siempre. Son tan disímiles como las personas mismas. Lo que puede asustar a una persona no es lo mismo que asusta a otra. Así mismo con los grupos de gente y las naciones. Los pueblos han creado sus pesadillas colectivas con base en su historia y los acontecimientos que han vivido. Según Boris, otro integrante del podcast Estúpido Nerd “en Latinoamérica tenemos nuestro propio terror que no viene de monstruos que atacan en sueños, sino de dictadores, asesinos, guerrillas, paramilitares. Todos ellos hacen lo mismo que Freddy, pero en la vida real”.

Freddy Krueger es una forma de encarar las pesadillas que nos aquejan. Al final es Nancy quien vence a Freddy en la primera película cuando comprende que el poder que el monstruo ejerce sobre ella es el que ella misma le otorga a él. Freddy es tan poderoso como el miedo que genera. Una vez que Nancy entiende esto, Freddy desaparece. Esa idea es mérito de Wes Craven, es lo que él quería expresar con su historia. Él tendrá siempre el crédito de ser uno de los directores que logró convertir a las pesadillas en una expresión del arte. Una forma de entretenimiento en la que el espectador se ve a sí mismo. Ve a sus propios medios expresados en un personaje sin rostro, que puede tomar formas tan distintas como el temor mismo.
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