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Esto no es un horóscopo: Leo

El segundo signo de la trilogía de fuego está marcado por el brillo central del Sol y con el carácter del animal tutelar. Protagónicos, encantadores, a veces egocéntricos, así son los nacidos en Leo.

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Si usted es Leo y siempre se ha preguntado qué carajos es lo que comparte con los demás nacidos al final de julio e inicios de agosto, o simplemente quiere entender cómo son estos personajes por su sol, luna o ascendente, aquí le tenemos el mapa para que sepa en qué se mete cuando sale con uno de ellos. O con una de ellas.

Leo

El signo del león es el segundo de la trilogía de fuego (completada por Aries y Sagitario), representantes del ego, la energía vital, el perrenque y la acción. De los tres, es el que pertenece a la sólida, terca e invariable modalidad fija. Por este motivo, Leo rige aquellas esferas de la vida y el mundo en que siempre encontramos la luz y la alegría, los pilares fijos que traen dicha a nuestra vida: el brillo personal, el romance, el juego, la (pro)creación –tanto biológica como artística– y el ego consciente. Y por esto, su regente es nuestra estrella: el Sol, el derroche de brillo que nos muestra nuestro entorno y nuestra propia existencia.

Entender el lugar del Sol en el cielo y su función nos permite comprender muy bien cuál es el vibe leonino. Mientras todos los planetas y asteroides retrogradan, las luminarias no lo hacen, pero a diferencia de la Luna que muta en sus fases y dura tan solo dos días en cada signo, el Sol toma alrededor de treinta días en cada signo: avanza siempre a paso firme, marcando la hora astral (es él quien abre y cierra las temporadas de cada signo). Así son. Las cosas orbitan alrededor de su seguridad, autoestima, brillo: el vibe del León.

Los hijos del signo leonino son literalmente unos personajes: las cosas que representan los vuelven los patrones de las artes del escenario, pues el mundo es un teatro, la vida una superproducción y ellos sus protagonistas. Tienen una facilidad envidiable para el canto, la danza, la interpretación actoral, musical o cualquier otra actividad performática, y por ello, su actividad favorita suele ser traer las luces sobre sí mismos. No importa si es una actividad profesional o vocacional, de tiempo completo o por hobbie: les fascina. Si sus genes lo propician y nada en su Ascendente o Sol pronuncia otros rasgos, los hijos de Leo suelen tener complexiones equilibradas y elegantes, unas melenas envidiables y una presencia arrolladora. Cautivan. Y a ellos tener público y reconocimiento los enloquece.

Por estos mismos motivos, el drama los cautiva. Les fascina vivirlo, protagonizarlo o dirigirlo. De ahí su temible fama de egocéntricos adictos a la atención y la aprobación externa, el lado oscuro de su onda natural. De hecho, en astrología uno podría decir que el ego, el brillo personal, no es algo que esté mal de entrada: es una parte de nosotros, una dimensión más de nuestra complejidad y existencia, una de las cosas que tenemos que aprender a alimentar y a llevar. El Leo malcriado (o aspectado para ser voraz) no tolera la competencia, la sensación de rechazo y la desatención, puede tornarse en un pequeño tirano adicto a los aplausos y a tener más que amigos o pareja, corte, fans y asistentes.

Sin embargo, y especialmente cuando la Luna está en este signo y sin atenuantes o sin aspectos que la hagan vulnerable de más, el valor y la generosidad se exaltan de un modo sublime. Así como el sol ofrece su luz sin reparos, un Leo por Sol o Luna puede estar dispuesto a defender a sus seres amados sin temor alguno y a ofrecerles todo sin apegos. De hecho, la dimensión afectiva del romance está bajo el patronazgo de Leo (y de la casa 5, la que rige), pues esta dimensión de las relaciones humanas se alínea con todo lo que su naturaleza solar brinda: alegría, generosidad, valentía, vulnerabilidad y el brillo único que ofrece ser reconocido y dar con magnanimidad.

Y como son fuego puro, el lenguaje afectivo de esta gente es actuar y hacer por el otro, pero también brillar, alardear y escenificar el idilio y el objeto de sus anhelos. Los hijos del león son por esto unos amantes encantadores y amplios, galanes y divas dignos de una comedia romántica (rasgo compartido con otro signo, el patrono de las relaciones, Libra). En esas películas de amor puede que no seamos los protagonistas, pero tampoco podremos serles indiferentes jamás. Son love stories de Óscar, eso seguro.

Carta Astral

Orígenes leoninos

Como con la de Cáncer, la constelación del León fue asociada en Grecia a otro de los trabajos de Hércules. En su camino de compensación y expiación por haber matado a su esposa e hijos, el Héroe fue encomendado a realizar doce tareas de apariencia imposible. El primero de ellos fue matar al León de Nemea, región de Grecia que vivía asolada por esta criatura mítica cuya piel era tan gruesa y fuerte que resultaba impenetrable por cualquier arma. El mismísimo Hércules lo intentó todo: arco y flechas, un enorme garrote de olivo y su espada de bronce. No funcionó nada. Tuvo que acecharlo hasta su guarida de dos entradas, bloquear una de ellas, y acorralarlo para finalmente atreverse a la osadía de cogerlo entre sus propias manos. El León murió estrangulado y con la espalda quebrada por la fuerza desmesurada del héroe y sus dotes de luchador nato. Más tarde, Hércules desolló al León con sus propias garras y en adelante, vistió su piel como armadura y su cráneo como yelmo. Zeus conmemoró la tarea cumplida trazando a la fiera en el cielo. 

La constelación del León es muy brillante, notoria como pocas y por ello numerosas culturas de la Antigüedad la identificaron, y sorprende la invariable asociación con el León: si todas vieron en esa forma lo mismo o lo transmitieron por el comercio, no lo sabremos, aunque ambas cosas son igualmente probables y no son mutuamente excluyentes. Lo que sí está claro es que, como el Sol sale con ella durante el apogeo del verano en el hemisferio norte, todas ellas la asociaron ampliamente con el culto al Sol, los dioses solares y sus patronazgos. De hecho, la idea del valor y su asociación con el León también hicieron parte de los símbolos e interpretaciones de culturas como la hebrea (por el León de Judá) e incluso reinterpretados y traídos al presente como el León de San Marcos entre los cristianos. El León es además el elemento iconográfico principal del arcano conocido como la Fuerza del Tarot de Marsella, que varios ocultistas y astrólogos han asociado al signo del Sol.

Un último punto es relevante para comprender los orígenes de la interpretación y el patronazgo de Leo, en especial sobre la creación y la procreación. Sin remontarnos hasta antes de la Grecia Clásica, los cultos de Apolo y Dioniso estaban profundamente asociados a las artes. Dionisio como patrono del vino, el dios desmembrado y renacido, estaba mucho más cerca de lo que hoy asociamos con Piscis. Apolo por su parte, el Dios Sol, estaba asociado con el canto y la lira, la música y la interpretación teatral, de donde podríamos estimar que quedaron indisolumente unidos el signo que regiría nuestra estrella y las artes del escenario. Pero además, en una variedad enorme de culturas arcaicas (incluyendo la Muisca, por mencionar una cercana a nosotros y distante de los orígenes de la astrología occidental) vincularon el Sol con la fertilidad, con la potencia que da vida y es probable que de ahí, de las muchas relaciones que se tejieron entre el Sol y la procreación en Babilonia, la India y Grecia, provenga la relación entre el signo del León y la posibilidad de tener hijos (ampliamente leída en la casa 5 que rige este signo y su energía en las cartas astrales).

Carta Astral

El panteón Leo de nuestros días

Entre algunos de los hijos del sol más destacados de nuestro tiempo están el psicoanalista Carl Jung, la súper modelo Cara Delevigne, el tenista Roger Federer, el corredor Usain Bolt, los directores de cine Roman Polanski, Alfred Hitchcock, James Cameron, Christopher Nolan y Stanley Kubrick, el artista y diseñador gráfico Andy Warhol, los diseñadores de moda Yves Saint-Laurent y Louis Vuitton, el guitarrista Slash, el pianista Bill Evans, el trompetista Louis Armstrong, los escritores Charles Bukowski, H.P. Lovecraft, Aldous Huxley y Emily Brontë, y el gran compositor y pianista impresionista Claude Debussy. 

El signo es fuerte entre políticos y figuras públicas, marcadas por una presencia solar y, en algunos casos, por una marcada tendencia de engrandecimiento personal entre los cuales están Barack Obama, Napoleón, Marine Le Pen, Bill Clinton, Jacqueline Kennedy, Benito Mussolini, Fidel Castro, Hugo Chávez, Ernesto Samper y sí, por supuesto, el Libertador de media Suramérica, Simón Bolívar. Sin embargo, como vimos, es entre actores que encontramos la verdadera legión leonina: Daniel Radcliffe, Sandra Bullock, su majestad Hellen Mirren, Arnold Schwarzenegger, Laurence Fishburne, Jason Mamoa, Charlize Theron, Antonio Banderas, Chris Hemsworth, Mila Kunis, Jennifer Lawrence, Ben Affleck, Steve Carrell, Robert De Niro, Edward Norton, Sean Penn, Philip Seymour Hoffman son algunos de los más destacados hijos de Leo en Hollywood. Y entre los cantantes también encontramos algunas de las estrellas del escenario más icónicas de nuestro tiempo. Algunos de ellos son Jennifer Lopez, Mick Jagger, Madonna, Whitney Houston, Dua Lipa, Robert Plant, Juanes y el gran Sandro.

Una Leona con una carta astral envidiable por sus dotes para el diseño y la percepción de la elegancia fue la francesa Coco Chanel. Nacida con el Sol (brillo personal y creatividad) en conjunción a Venus (el deseo, lo valioso, la estética) en Leo y en una dura cuadratura a Neptuno en Tauro (el glamour, la idealización, la disolución de fronteras), esta mujer vendría con una identidad y creatividad marcada por la belleza en una onda muy material (por la influencia del toro). Por otra parte, el pensamiento y la innovación venían de la mano (Mercurio y Urano en conjunción) y milagrosamente asociados al crecimiento (sextil a Júpiter en Cáncer) y al Neptuno glamuroso y material del que ya hablamos: es decir, esta mujer venía a innovar y a crecer con una concepción radical y estéticamente sublime de las cosas. Sin embargo, hay que decir que también esta mujer sufriría de inseguridad e incomodidad profunda por un aspecto duro, maluquísimo de padecer: una cuadratura entre Saturno (el tiempo, la adversidad, el esfuerzo) y su frágil y nostálgica Luna en Piscis, pero uno que también terminaría por formar un señor carácter a costa de esfuerzos, aunque especialmente vulnerable al desamor y al pesimismo. ¡Qué cielo el de esta mujer!

Así que ya sabe cómo viene armada esta gente. Apláudalos, tómeles fotos, llévelos a bailar o a karaoke según sus preferencias, derrame rosas en el lecho y en la tarima, y regáleles ropa, maquillaje, accesorios o espejos. Echándole leña a su fuego, de seguro que esa noche no pasarán desapercibidos y serán recordados como la farra que sólo podrían ofrecer los líderes escénicos del squad de las estrellas.

separadorPor: Jorge Francisco Mestre / Ilustraciones: Camilo Galindo / Animación: Luisa González

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