POR: Juana Restrepo ILUSTRACIÓN: Moscko Lunes, 23 Julio 2012


Riccardo Gabrielli fue el director de varias series que dejaron huella en el público como Tiempo Final o Sin retorno, así como la producción colombiana El Capo.

La primera película de Ricardo Gabrielli fue Cuando Rompen las Olas, rotó en los festivales de Bombay, Shanghai, Cinesul (Rio de Janeiro), Cartagena, Chicago, Dallas, Los Ángeles y Berlín. Entre sus más de 20 cortometrajes se encuentran Daylight y Anillo de Compromiso

Ahora llega con su nueva película La Lectora que estará en cines a partir del 17 de agosto. Este último largometraje de Gabrielli fue grabado en 17 días, con un equipo de 40 personas, en tres locaciones. Es una historia prometedora de libertad, amor e intriga, envuelta en la trama de una bailarina de striptease, Karen (Carolina Gómez), y de "Cachorro" (Diego Cadavid), taxista. Ambos encuentran un maletín cargado de dinero y de expectativa para “volarse” de la realidad que los rodea. 

Gabrielli habló con nosotros sobre la posibilidad de dirigir La Lectora, adaptación del libro de Sergio Álvarez.

 


¿Qué lo motiva a ser director? ¿A veces quisiera ser otra cosa?

Solo director. Me motiva la posibilidad cada día de crear algo diferente y me motiva trabajar con diferentes actores, varias situaciones y poder explorar siempre algo nuevo.


¿Cuál es la diferencia entre dirigir una serie (por ejemplo, Tiempo final) y dirigir una película?

Los tiempos son el factor principal. Siempre ataco una escena con los mejores visuales posibles y generando actuaciones puras y reales. Solo que en una serie se tiene muchísimo menos tiempo y eso hace que tu músculo directorial se ejercite y es por eso que logré una película cinemática y genial en 17 días.


¿Cuál es el tema que nunca ha podido sacar de su mente a la hora de realizar un largometraje o un cortometraje?

¡El épico! Me encantan las películas de fantasía o de gran escala. El Señor de los Anillos, El Imperio del Sol, El último Emperador. Algún día...


¿Cómo se desliga un director de su anterior película, en su caso Cuando rompen las olas?

Tan pronto se estrena una película, se termina para ti y se vuelve del mundo. Hasta el día de su primera exibición puedes cambiar cosas, pero una vez presentada, ya estás desligado y queda como un sueño cumplido y empieza el siguiente.

 


¿Cuál fue el reto al adaptar el libro La Lectora de Sergio Álvarez al cine?

El primer reto fue entender que la historia ahora era mía, conservando el espíritu del libro. Pasado eso, tratar de contar las cosas que suceden en la mente de los personajes y convertirlas en situaciones visuales. Luego tuve que armar todo y quise que cada escena llevara a la otra y así sucesivamente.


¿Rescató algún elemento de la serie de televisión La Lectora o tomó un camino totalmente distinto para su película?

Ninguno, todo es nuevo. Se aleja un poco del libro y mucho de la serie. Será un gran ejercicio que el público lea el libro, vea la serie y la película. Ahí podrá ver cómo una historia cambia dependiendo del medio en que se publique. 


Tiempo final
y El Capo fueron historias de tramas complejas donde los personajes se veían metidos en callejones sin salida y fueron grabadas con una estética cinematográfica, lo cual fue una propuesta interesante para televisión. En este caso, ¿qué elementos tomó de la experiencia en esas series de suspenso para La Lectora y de qué otras decidió distanciarse?

Lo que dices es totalmente cierto. Siempre hago un acercamiento visual a todo lo que hago y es por eso que series como Tiempo Final gozan de una muy buena “estética cinematográfica”. Así que todo los días rodando series aprendo y tomo eso para aplicarlo a lo que sigue. Y me distancio totalmente de la forma de contar televisión común. Yo no uso móvil, no poncho las cámaras y trato de contar todo con planos que aporten a la historia. En cine puedes ser más arriesgado y en televisión es algo un poco menos osado en algunas escenas.


El género de suspenso no era común en el cine colombiano pero de un tiempo para acá hay un gran interés en los realizadores. ¿Qué concepción o referentes del cine de suspenso tuvo en cuenta en su película? ¿Por qué se decidió por una adaptación de esa obra literaria de suspenso?

Más que de suspenso, la obra de Sergio es de humor negro, si uno la mira detenidamente. La película guarda esa chispa en varias escenas muy sutiles. Lógico tiene un elemento de suspenso total, pues siempre queremos saber que pasará con nuestros protagonistas y siempre estaremos pendientes de saber algo del maletín. Aparte de eso, tenemos romance, drama y acción. Un gran combo. Me decidí por esta obra no por su género (si es que es identificable), sino por la riqueza de poder contar una historia dentro de otra historia. Volviendo al tema del suspenso, es un género bien divertido porque te mantiene siempre esperando algo y esa es una de las “fórmulas” más exitosas del cine y demás medios. Si no quieres cambiar de canal, o cambiar la página o parpadear, es porque la historia te está enganchando. El supenso tiene esa gran cualidad.


¿Por qué la maratónica idea de rodar una película en 17 días?
Por muchísimos motivos, pero uno de los más importantes era poder contar con un gran elenco y poder coordinarlo. Si rodaba en dos meses tenía una gran dificultad de horarios, así que tomando la experiencia de rodar capítulos de LYNCH, Kdabra o Tiempo Final en cuatro o cinco días, me di tres veces más tiempo, armando un rodaje de 17 días. Lo logramos sin problema. Llevo muchos años dirigiendo sin parar. Tres películas para Fox, dos largos, 250 capítulos de novela seriada y más de 50 capítulos de serie hacen que uno agarre mucha experiencia y pueda enfrentarse a un largo en pocos días y lograrlo satisfactoriamente y con los mejores niveles técnicos y artísticos.

¿Por qué es tan importante la búsqueda de la libertad en la trama de La Lectora?
Porque es algo con lo que todos nos identificamos. Todos queremos ganarnos la lotería, todos quisiéramos trabajar 60 días y pasear 300… la libertad es lo más preciado para mí y la exploro fuertemente en La Lectora. Todos quieren el maletín y en el fondo eso les dará su libertad. En mi caso tuve la libertad de escribir y hacer la película que yo quería. No me imagino con alguien opinando o diciendo que estaba “bien o mal”. ¡Libertad!

La otra Lectora


Una pregunta sencilla, ¿por qué decidió que el libro en la película estuviera en alemán?
Fácil, en el libro original los hermanos son analfabetas, pero siento que ahora todo el mundo lee. Esto hacía a los hermanos muy analfabetas y poco estudiados y demasiado precarios. Me interesó mas tener a dos hombres fuertes y muy leales con ese libro en las manos. Al final la curiosidad dio más y por eso obligan a La Lectora a leer/traducir. No hay mucha gente por ahí que hable alemán.
 
Y sobre el idioma, aunque mi padre es italiano y mi mamá colombiana, nací en Alemania y es un homenaje a esa tierra que tanto quiero.

¿Qué técnicas cinematográficas se utilizaron en este filme?
Las mejores. Rodamos con Arri Alexas y lentes Cooke s5. Cámara adicional Phantom, dolly, steady cam, grúas, el mejor equipo de luces de Amigos del Cine y un equipo técnico que me viene acompañado hace muchos muchos años. Aparte de esto se crearon plataformas especiales para girar el carro y se hizo un robot para manejarlo a control remoto. ¡Es lo mejor de lo mejor! Y el gran secreto es preproducción. Prepararse muchísimo y tener todo claro. Si no, no hay nada que valga.

Al cine colombiano se le acusa de mantener un lenguaje audiovisual televisivo. ¿Qué piensa de eso y cómo manejó este aspecto en su película? ¿Qué punto de diferencia marca La Lectora en el cine colombiano?
Colombia es un productor de televisión increíble y uno de los mejores del mundo. Además la gente ve mucha televisión nacional. Eso me sorprendió de El Capo. Todo el mundo lo vio. Genial. Es por eso que la gente ya tiene eso metido en su cabeza. Por otro lado, competimos con películas de Hollywood con dragones, persecuciones de aviones, explosiones de edificios, etc., por eso alguien hace una película y la tildan de televisiva.
 
La Lectora definitivamente se aleja de la televisión y propone planos mucho más compuestos, un encuadre de 2:35 a 1 (anamórfico). El de televisión es 4:3 o sea un cuadrado. La fotografía es también generada para cada situación y para apoyar la escena. En televisión hay unos límites de color y sonido que se deben respetar y aquí tenemos escenas de día con personajes en las sombras que están negros y solo demarcados con halos de luz. Aquí todos los departamentos de dirección, foto, arte, vestuario, maquillaje y música nos unimos para generar un cuadro puro donde se combina y se genera un todo cinemático. Definitivamente puedo asegurar que en Colombia no se ha visto una película con la calidad que vamos a presentar nosotros.

¿Cómo fue la elección del elenco? ¿Qué aspectos tuvo en cuenta?
Primero escribí La Lectora con nadie en mente. Una vez terminada, hice una lista con los actores que más admiro y quiero y empecé a imaginármelos en cada personaje. Una vez sentí que funcionaba, reescribí todo ajustándome a mi decisión y finalmente los llamé, uno por uno y los convencí a todos en una tarde. Nada de castings; otra de las vetanjas de trabajar tanto en este medio. Ya los conocía, ya sabía sus fuertes y sabía que me seguirían hasta el fin.

Finalmente ¿Qué sentimientos podrían quedar en el público con La Lectora? ¿Qué quiere reflejar usted como director en la película?
Quiero demostrar que se puede hacer una película sin groserías, sin política, sin pobreza y sin entrar al cine criollo. Que la calidad no depende del dinero ni del tiempo. Quiero demostrar que ante todo soy director de cine y por último, como mi primera película, Cuando Rompen Las Olas, quiero seguir explorando con La Lectora el gran reto de cumplir un sueño.

¿Qué otros proyectos tiene en mente por ahora?
Varios. Una serie que empieza en unos meses, definir mi tercera película… y DORMIR…

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