POR: Bacánika ILUSTRACIÓN: Juan Manuel Agudelo Viernes, 22 Julio 2016

Porque pensar y crear también es un negocio…

 

Muchos sabemos lo complicado que es decirle a los papás que queremos estudiar una carrera en Artes pues no siempre se dibuja en su rostro un gesto de apoyo o de orgullo. Sin embargo, tenemos unas cifras que pueden hacer que reevalúe su opinión acerca de la creatividad como un campo de posibilidades en el que vale la pena trabajar.

En 1999, Anthony Davies y Simon Ford escribieron un artículo llamado “El futuro de las artes” en el que formularon el concepto de culturepreneur. Ahí planteaban que, para 2009, los artistas prescindirían de los managers, de los curadores e, incluso, de las galerías. A raíz de los recortes en los subsidios para artes y de la necesidad de cubrir la brecha entre lo público y lo privado, los culturepreneurs se convertirían en profesionales híbridos encargados de crear, producir, distribuir, circular y comercializar productos y servicios culturales.

Ya para 1998, los gobiernos de ciertos países desarrollados comenzaron a volcar su mirada al potencial de la creatividad y la cultura en la generación de ingresos. Las mediciones arrojaron datos valiosos: en Inglaterra, las industrias provenientes de la creatividad aportaron aproximadamente 5% al Producto Interno Bruto, en Australia y China, entre 3 y 5 y en Estados Unidos, del 7 al 9. Esto generó un boom de políticas orientadas a promover el desarrollo de las industrias culturales y creativas (ICC) durante los años siguientes.

Colombia, con 1,78% del PIB, entre 2001 y 2007 fue pionera en Latinoamérica frente a las mediciones del impacto económico de la cultura. Aunque existe una división de entes responsables del fomento de las industrias culturales (a cargo del Ministerio de Cultura) y de las creativas (Ministerio de Comercio y Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones), existe un gran interés político por el desarrollo de empresas que generan recursos desde las intangibles ideas.

Casi veinte años después, el planteamiento de Davies y Ford parece cumplirse. De acuerdo al estudio “Tiempos de cultura: el primer mapa mundial de las industrias culturales y creativas” encargado por la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC) en 2013, los ingresos generados por las ICC dieron 2,25 billones de dólares, 29,5 millones de empleos e involucraron 1% de la población activa mundial.

La movilidad laboral, la ubicuidad de Internet, la cultura de hágalo usted mismo, las posibilidades de distribución de las obras a bajo costo, así como la crisis económica global, han cambiado las dinámicas del mercado. Ya no se estudia una profesión para acceder a un trabajo estable. Los que más ingresos obtienen son la televisión (477.000 millones de dólares), las artes visuales (391.000 millones) y los periódicos y revistas (354.000 millones).  

Los tres mayores generadores de empleo son las artes visuales (6,73 millones), los libros (3,67 millones) y la música (3,98 millones).

ECONOMÍA CREATIVA

La economía creativa es la intersección entre los procesos creativos, la cultura, la economía y las nuevas tecnologías que genera innovación e impacto en otras industrias. En Colombia representa 3,3% del PIB, genera 1,1 millones de puestos de trabajo y exporta al año 4.268 millones de dólares, según cifras delMinTIC.

Los jóvenes están emprendiendo desde la cultura, las tecnologías, la innovación social y sus propios procesos creativos. Este es el sector de la población en el que más se evidencia el fenómeno del emprendimiento creativo: estudiantes y profesionales entre los 25 y los 35 años dispuestos a arriesgar la comodidad de un trabajo estable por la satisfacción de tener su propia empresa.

Por otra parte, desde finales de los años 90 los gobiernos de países desarrollados comenzaron a volcar su mirada al potencial de la creatividad y la cultura en la generación de ingresos. Las mediciones arrojaron datos interesantes: en Inglaterra las Industrias provenientes de la creatividad aportaban aproximadamente el 5 por ciento al Producto Interno Bruto del país (en 1998). En Australia y China, entre el 3 y 5 por ciento, en Estados Unidos del 7 al 9 por ciento. Esto generó un boom de políticas orientadas a promover el desarrollo de las industrias culturales y creativas durante la primera década de este siglo.Colombia, con un 1,78 por ciento del PIB (2001-2007), fue pionera en Latinoamérica frente a las mediciones del impacto económico de la cultura. Aunque existe una división de entes responsables del fomento de las industrias culturales por un lado (a cargo del Ministerio de Cultura), y de las industrias creativas (fomentado por el Ministerio de Comercio, y el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones), existe un gran interés político por el desarrollo de empresas que generan innovación desde la creatividad humana.

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En Colombia las oportunidades existen. Durante la última década se han generado premios, convocatorias, leyes para fomento del emprendimiento, así como beneficios tributarios y estímulos a quienes inviertan en cultura e innovación. Así mismo, se han establecido varias entidades públicas y privadas promotoras del ecosistema del emprendimiento que le están apostando a la innovación y al intercambio de oportunidades de negocio entre países y empresas de distintos sectores.

Estas son algunas instituciones y proyectos que apoyan las ICC en Colombia:

Compre Colombiano

Es un programa que tiene la finalidad de generar un espacio de encuentro entre oferentes y demandantes de la micro, pequeña y mediana empresa –Mipymes– mediante la participación en ruedas de negocios y vitrinas empresariales.

Fondo Colombiano de Modernización y Desarrollo Tecnológico de las Mipymes (Fomipyme)

Señala las condiciones y el procedimiento para acceder a los incentivos del mismo, los cuales están dirigidos a programas, proyectos y actividades de desarrollo tecnológico y de fomento y promoción de las mipymes.

Bogotá Emprende

Es un centro especializado en promover la competitividad de las empresas y fomentar la cultura del emprendimiento, a través de servicios que se ofrecen con la metodología de “aprender haciendo”, mediante la cual emprendedores y empresarios encuentran respuestas concretas y soluciones a sus necesidades.

Bancoldex

Es el banco de desarrollo empresarial colombiano. Diseña y ofrece nuevos instrumentos, financieros y no financieros para impulsar la competitividad, la productividad, el crecimiento y el desarrollo de las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas colombianas, ya sean exportadoras o del mercado nacional. Adicionalmente, brinda programas de formación empresarial.

iNNpulsa Colombia

Otorga recursos de cofinanciación a través de convocatorias, publicadas en la sección “Oferta” de supágina web. En cada convocatoria usted va a encontrar información sobre el objeto de la convocatoria, para qué fue creada, a quién está dirigida, qué ofrece, sus beneficios, recursos disponibles, los requisitos y los documentos que requiere leer y diligenciar para presentar su propuesta.

Emprender

Es una cuenta independiente adscrita al Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) cuyo objeto exclusivo es financiar iniciativas empresariales que sean desarrolladas por aprendices o asociaciones entre aprendices, practicantes universitarios o profesionales.

Bogotá Audiovisual Market (BAM)

El BAM es un evento organizado por la Cámara de Comercio de Bogotá y Proimágenes Colombia con el apoyo del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC). Este encuentro reúne a productores internacionales, productores locales, empresas de servicios nacionales, distribuidores, agentes de venta, canales de televisión y productores internacionales de la industria audiovisual que intercambian experiencias y generan contactos profesionales y apoyos financieros.

Bogotá Music Market (BOmm)

También organizado por la Cámara de Comercio de Bogotá. Es un espacio diseñado para que músicos, compositores, productores, agencias, empresarios, marcas, disqueras y editoras descubran nuevas oportunidades de negocio y aprendan sobre las últimas tendencias en la industria de la música.

Cluster de Industrias Culturales y de Contenido

Es un escenario neutral en el que líderes empresariales, Gobierno, entidades de apoyo y academia trabajan colaborativamente para incrementar la productividad y competitividad del sector.

En este momento, un proyecto denominado Ley Naranja, creado por el senador Iván Duque y el investigador Felipe Buitrago, se está presentando en el Congreso. Está en segundo debate y es posible que sea aprobado, ya que es una de los pocas ponencias que han tenido el apoyo de todos los partidos.

Según Duque, uno de los principales errores que ha ocurrido con el sector de las ICC es que no conocemos el valor que tiene en el país. “En el caso colombiano no ha habido una política pública ordenada y estructurada ni en los planes de desarrollo, ni en los agentes de competitividad que entiendan que es un sector diferenciador, que puede generar empleo juvenil, que tiene valor agregado en materia de propiedad intelectual y que podría ser un ganador neto en los tratados de libre comercio”, afirma el ponente.

Dentro de la propuesta se busca hacer que entidades como el Icetex, dentro de su plan de beca en el exterior, tenga un porcentaje cada vez mayor para los sectores creativos, al igual que los fondos iNNpulsa y Emprender (mencionados arriba). Además, se insta a que ferias, festivales y carnavales se conviertan, previos requisitos y reglamentación de los ministerios, en zonas francas temporales que permitan la importación de bienes para que las microempresas puedan mejorar el servicio que ofrecen. Por último, Duque propone que se dé vía a libre al sello Creado en Colombia, que permitiría diferenciar el producto creativo que se hace en el país para tener un mejor posicionamiento en el exterior.

creatividad-la-nueva

Según un estudio del Foro Económico Mundial en 2016, Colombia es el cuarto país más innovador de 44 en el mundo. También ocupa el décimo lugar en el escalafón global de Capital Humano Emprendedor y es el número uno en América Latina, según cifras de Colombia Emprende. Otra investigación de Confecámara (Red de Cámaras de Comercio) encontró que en el primer semestre de 2016 se crearon 161.745 unidades productivas: 40.160 sociedades y 121.585 personas naturales, un crecimiento de 17% con respecto al año anterior.

Aunque el panorama parece prometedor, otro estudio realizado por la Cámara de Comercio de Bogotá (2013), encontró que pasado el primer año después de la creación, únicamente sobrevive 55% de las empresas creadas, para el segundo año queda 41% de los emprendimientos, al tercer año ya solo sobrevive 31% y, llegado el cuarto año, queda 23% de los emprendimientos. Además, 50% de los emprendimientos en Colombia se dan en medio de la informalidad: es decir, por cada diez iniciativas de negocio, cinco se crean faltando a la normatividad.

Otro estudio que excavó en el emprendimiento colombiano fue “Por qué los negocios fracasan en Colombia” de la Fundación Bavaria, Failure Institute, el Grupo Sura y la Universidad del Rosario en 2015. Realizaron este informe porque había muchos estudios de casos de éxito pero no se había hablado de los emprendimientos que habían fracasado. Este trabajo reveló causas concretas como la poca generación de ingresos que solventen la supervivencia del negocio, la falta de financiamiento, los problemas en la ejecución, continuación y gestión del proyecto por falta de conocimiento administrativo (como el pago de impuestos, trámites o requisitos para tener empleados) y la inestabilidad económica y jurídica.

De acuerdo a Clara Inés Pardo, profesora titular de la Universidad del Rosario, directora ejecutiva del Observatorio Colombiano de Ciencia y Energía (OCYT) y una de las investigadoras en este estudio, algunos de los testimonios dieron cuenta de que los emprendedores se iban por la pasión y no por la razón: no hacían un análisis total del proyecto que querían presentar o tenían una muy buena idea pero no financiamiento.

“El Estado tendría que empezar a buscar cómo concientizar a la población a través del sistema educativo y tener una política clara de cómo se va a fortalecer cada emprendimiento de acuerdo a sus características. También hay una responsabilidad del emprendedor en el manejo de dineros y el desarrollo y continuación de sus proyectos y un rol de la sociedad pues es la que valora e incentiva la producción colombiana”, concluyó la investigadora.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que mientras se consolida un negocio, muchos emprendedores tienen otros empleos para poder sostenerse. Ser freelance en Colombia no es fácil, ya que además de pagar salud y pensión de manera independiente, también debe pagar impuestos.

Las industrias creativas en Colombia tienen un amplio campo de trabajo pero también grandes vacíos formativos, tanto en gestión como administración de proyectos. Si va a hacer un emprendimiento, primero piense con la cabeza fría: busque experiencias similares, sus fallos y aciertos, qué quiere de su compañía, cómo se proyecta a mediano, corto y largo plazo, cómo se va a financiar y qué capital humano necesita para no ser parte de la lista de ideas bonitas que no germinaron.

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