Jueves, 29 Marzo 2012

¿Qué pasaría si, por proteger los derechos de autor, se acabara la interacción online?

DELGADA LINEA EN INTERNET

En las primeras décadas del uso de la red se generó la famosa práctica de “copy-paste” en colegios y universidades, la cual además de ser una vergüenza, empezó a ser castigada legalmente como plagio. También otros artefactos aparentemente inofensivos han sido “víctimas” del control jurídico, como las fotocopiadoras, radio grabadoras, videograbadoras, y escáneres de computador, con el fin de evitar que con ellos se violenten las leyes de copyright.   

Este es el resultado del control que cualquier Estado intenta ejercer en aquellas industrias que estén en desarrollo. Y la gran noticia es que ahora quien está en la mira es Internet. Muchas voces de protesta han hecho que varios proyectos de ley sean retirados en distintos países, incluyendo Colombia. La razón es que esta industria online, a diferencia de las demás, consta de un medio, definido por la abogada y experta en sociedad del conocimiento Carolina Botero, como “un canal de doble vía, descentralizado y participativo”. Como lo resalta Botero, las regulaciones deben ser cuidadosas de respetar los equilibrios en un medio como Internet que ha mostrado su potencialidad para servir de herramienta de expresión. “Crear la posibilidad legal de controlar el acceso a contenidos en la red hace que incluso, de buena fe, se pueda llegar a coartar o impedir usos legítimos y mecanismos de expresión”, asegura Botero.

Sin embargo, con el proyecto de Ley 201 de 2012 'Por la cual se regula la responsabilidad por las infracciones al derecho de autor y los derechos conexos en internet', apodada como Ley Lleras, surge de nuevo el debate, ya que con este proyecto se busca regular y penalizar a los infractores de derechos de autor en Colombia, Una ley que parece haber dado copy paste a las surgidas en el exterior como la Ley SOPA.

Mezcla de manzanas y peras

Para Hernando Velasco, de la firma Velasco & Calle D´Aleman Abogados, así como los gobiernos se preocupan por proteger a las personas de los abusos derivados de la tecnología, con estas iniciativas lo que buscan es “proteger su propiedad intelectual (…) trasladando al mundo virtual la protección a los creadores de obras literarias, artísticas y científicas”.

SOPA, PIPA, OPEN, ACTA, SINDE, Lleras… Si entendemos que estas normas nacieron para proteger los derechos de autor en el mundo virtual, así como se hace en el mundo físico, su “traslado” no debería ser literal, ya que en Internet las normas de convivencia son distintas. Aunque se debe promover la condena a las malas prácticas en la red, como la del “copy-paste”, las regulaciones no pueden obviar el espíritu de Internet y deben trabajar por alcanzar un equilibrio ideal. Como lo explica Botero, si el argumento para buscar protección de la propiedad intelectual es garantizar los ingresos económicos para los autores, se debe trabajar por ello aclarando que no todos los autores deben recibir regalías ni los que lo hacen podrán vivir de ellas toda la vida. “Eso tampoco lo ha logrado el derecho de autor por sí mismo todavía”, aclara la experta.

Casos recientes en la red han consternado al mundo real, con decisiones “ejemplarizantes” como el cierre del sitio de descargas musicales Limewire y la detención de Kim Dotcom –creador de Megaupload- quien incluso ya fue pedido en extradición por Estados Unidos. Aunque esto apenas podría verse como la punta del iceberg, lo cierto es que los gobiernos y jueces podrían continuar con esta práctica mientras que millones de usuarios siguen compartiendo contenido, aparentemente “sin control”, con las ganas de expresarse libremente.

¿Solución a la vista?

Como lo mencioné al principio, a cada industria le llega la hora de que los Gobiernos le “metan mano”. Sin embargo, desde que nació Internet a la fecha ha habido un masivo crecimiento y penetración en la población mundial, lo cual hace que una norma a estas alturas no sea bien recibida por los usuarios. Camilo Escobar, Gerente General de Juridía S.A.S, asegura que “los usuarios se han acostumbrado a que Internet sea un escenario de libre tráfico de datos, por lo cual para que una intervención estatal sea legítima, y no solo legal, es pertinente que se realice un proceso de sensibilización respecto a los derechos y deberes que deben salvaguardarse en esta red mundial”.

Escobar pone como ejemplo iTunes, “un sistema que protege los derechos de autor de una manera sumamente coherente y atractiva pues diseñó contenidos a la medida de las necesidades de sus usuarios, con precios competitivos que son pagados sin lugar a discusión”. Para él, la solución está en el método, pues si se empiezan a desarrollar iniciativas creativas, seguras y legítimas, se podrá reglamentar este escenario evitando caer en censuras, dictaduras e irrespeto a la libertad de expresión.

Si las partes interesadas lograran evitar los malvados extremismos, encontraríamos ese aclamado consenso que defina la forma en la que se van a proteger los derechos sin maltratar a nadie. Se marcaría un punto de partida para ver con otros ojos las situaciones en donde se involucra el ser humano y las tecnologías. Lo importante es mantener viva la razón de ser de Internet con el fin de no limitar la creación de contenido ni su promulgación en redes sociales.

Como lo asegura Velasco, “es un tema que levanta espinas, que requiere mayor discusión, pero que sin duda tarde o temprano prosperará a nivel legal”.