POR: Daniella Tejada Jueves, 14 Diciembre 2017

“Alguien nos decía que nuestro género era el ‘punkclore’: una mezcla de folclor, pero con una energía en escena muy punketa y con mucho rock”.

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LA CHIVA 1

L

a Chiva Gantiva creció y se reafirmó en Europa. Fue allí donde su música afloró. Su intensidad en escena parece nunca decaer, al contrario, un asistente a uno de sus conciertos puede hacer de su música una excusa para reanimarse, para saltar o querer intervenir con algún instrumento en tarima.

El nombre de la banda ilustra el encuentro entre diferentes personalidades y nacionalidades que se da en una ‘Chiva’, un autobús típico latinoamericano que transita entre plazas de mercado y pueblos pequeños. A su vez, a esta chiva la acompaña el término ‘Gantiva’, por el apellido de Natalia, la única mujer del grupo. Curiosamente es un término muisca que quiere decir ‘guardián de la montaña’.

Sus influencias musicales son innumerables: el folclor colombiano toca cada una de las fibras de estos músicos, pero también lo hacen géneros como el rock, el funk, el jazz, y hasta el reggae. Bob Marley es uno de sus grandes referentes, aunque el sonido de banda tenga tintes rockeros de la banda estadounidense Rage Against the Machine. Su sonido es muy cercano a los ritmos tradicionales, pero esto no es un obstáculo para producir una explosión de géneros musicales en el escenario. La prensa en el extranjero los ubicó en el ‘punkclore’, un término que expresa la fuerza con la que salen a las tarimas, un término que musicalmente suscita emoción.

Fue en 2011 cuando se agruparon tres colombianos, un vietnamita, un chileno y un belga para darle vida a este proyecto que ha viajado por distintas partes del mundo. Rafael Espinel, Natalia Gantiva, Felipe Deckers, José Buc Chavez, , Tuan Ho Duc y Martin Mereau. La Chiva Gantiva cuenta hoy con tres álbumes musicales: Pelao, Vivo y Despegue, este último de 11 sencillos marcados por una percusión detonante y acompañados con su habitual juego de palabras y trabalenguas. Además, este álbum cuenta con la intervención de artistas norteamericanos como Speech Thomas, de la banda de hip hop Arrested Development, y Martin Perna de Antibalas, a quienes admiraron durante su formación.

Bacánika habló con Natalia Gantiva sobre la música, los viajes y el despegue musical de la banda.

LA CHIVA 2

¿Recuerdan ese primer encuentro que los llevó a por el camino de la Chiva?

Eso fue hace como unos 9 años, cuando los tres colombianos nos encontramos en Europa. La música fue la excusa de este encuentro con las raíces de Colombia, y fue la nostalgia lo que hizo que empezáramos a hacer música colombiana. Ese fue el núcleo o el imán que hizo que los otros extranjeros se unieran. Nuestra música en un principio se centró en el folclor, pero nunca pretendimos ser puristas con esto, porque venimos de la ciudad y toda la influencia urbana se siente en el sonido de la banda. Alguien nos decía que nuestro género era el “punkclore”: una mezcla de folclor pero con una energía escénica muy punketa y con mucho rock. Y bueno, los primeros momentos con la música han sido diferentes para cada uno. El baterista empezó a hacer música a los cinco años, luego estuvo en el conservatorio; el saxofonista también empezó a hacer música desde muy joven; el cantante a los 15 años conformó una banda de rock en Cali; el guitarrista estudió literatura, después estudió guitarra en conservatorio; y yo, a los 17 años empecé a ser parte de grupos folclóricos en Bogotá. Cuando estuvimos en el extranjero el primer acercamiento que tuvimos con la música fue con un boom que hubo de los ritmos brasileros: Rafael y yo hicimos parte de batucadas, que son esas grandes bandas de música típica brasilera, y ese fue el punto de quiebre de la historia de La Chiva Gantiva. Rafa y yo decidimos que estábamos haciendo música del Brasil, pero dijimos, ¿por qué no hacer música de Colombia, de nuestras raíces? Y así se creó poco a poco el sonido del grupo.

Video “El ritmo lo llevo yo”

Son seis personalidades y culturas distintas. Formas de hacer y entender la música diferente. ¿Cómo es el proceso para hacer música? ¿Lo hacen en torno a la improvisación o piensan primero en la propuesta de los álbumes?

Tenemos varias maneras de trabajar. A veces cada uno trae una idea muy concreta y todos giramos alrededor de esa idea, luego le ponemos un poco de color a ello. Otras veces todos llegamos en blanco, vírgenes de mente, y cada uno siente el momento en la composición. Es casi como un ritual. Nos quedamos en silencio y cada uno toma la iniciativa de empezar un ritmo, un sonido o una letra. Esa onda se despliega y aportamos conjuntamente lo que nos transmite. Es todo un ejercicio. Así fue como trabajamos el tercer disco. Esto también se siente en el primer disco que trabajamos con Richard Blair. La energía fue casi chamánica. Él realmente fue un guía y llegó a nosotros a mostrarnos lo importante que era sentirnos y escucharnos. Eso que aprendimos en el primer álbum con Richard se ha percibido en los siguientes álbumes.

Sin embargo, tenemos otras maneras de trabajar: alguno de los músicos trae una idea concreta y los demás la vamos ajustando. Generalmente Rafa trae las letras, pero en este nuevo disco varios colaboramos en este aspecto. Es así. No tenemos una fórmula, pero tratamos de hacer diferentes ejercicios y de ir mutando o evaluando lo que hacemos. Este tercer disco lo hicimos en nuestro estudio. Nosotros lo construimos y adaptamos con nuestras manos. Preferimos ahorrar ese dinero y así organizamos nuestro propio laboratorio sonoro. Así es nuestro nuevo disco, Despegue, grabado en casa con Iván Benavides, que nos ayudó en la producción del mismo y con Vincent Poujol, que ha sido el ingeniero de sonido que nos ha seguido a lo largo de nuestra historia.

¿Puede contar la historia de una de sus canciones?

Rafa es el encargado de traducir nuestros viajes en canciones. Por ejemplo, el tema “El ritmo lo llevo yo” habla un poco de todos los viajes, de Cali, de la jerga caleña y en general hace alusiones a momentos específicos. Otra canción es “Pelao”, del anterior álbum. Habla de un personaje de la calle que siempre nos saludaba, andaba en patines y no tenía un brazo. Sin embargo, este pelao, que era casi un adulto, nos decía que la vida continuaba. Este personaje nos sacaba una sonrisa gigante a pesar de las dificultades y diferentes realidades duras de nuestro país.

Video de “Pelao”

Con el paso del tiempo y luego del lanzamiento de su tercer álbum, su música suena a “punkclore”, como me comentaba. ¿Podría haber influencias musicales: personajes del funk, del rap, o incluso del mismo punk?

Entre estos personajes están Toto la Momposina, Petrona Martínez y otras agrupaciones rockeras como Rage Against the Machine y Pink Floyd. En el tema de las letras y el concepto nos guiamos con Bob Marley. Realmente cada uno ha pasado por momentos en los cuales ha sido fan de cierto tipo de música. Por ello nos ha costado y no queremos encasillar nuestra música en un solo género. Sin embargo, en cada gira hemos conocido grupos que nos han nutrido, como Coyote Bill, banda canadiense de funk; Curupira y La mojarra eléctrica, nuestros hermanitos grandes acá en Colombia. También nos encanta Edson Velandia. Esta categoría de “punkclore” nos la dio un periodista de Inglaterra y al principio nos pareció gracioso porque nunca nadie se había referido así a nosotros. Nos pareció bastante original y se refleja un poco en lo que hacemos. Hasta divertido nos parece el término.

¿Hay alguna actividad o ritual que los prepare antes de presentarse?

Sí. Nos gusta estar unidos cuando vamos a salir a escena. Y sí, sí hacemos algo como un ritual en el que nos conectamos, nos damos un abrazo. También le damos importancia al tema visual, porque venimos de diferentes mundos. Rafa y yo estuvimos en Bellas Artes y de cierta manera nos damos cuenta de que el tema visual hace parte y complementa el concepto musical. Nos gusta asesorarnos en cuanto a ello y lo trabajamos con Juan Bernardo Martínez, que trabaja en teatro. Hacemos residencias e inmersiones de nuestro trabajo. Nos damos cuenta que es importante entregarle al público la música y al mismo tiempo que visualmente se pueden conectar con nosotros.

Uno de los elementos notorios en su música es la percusión. Y quien lleva la batuta en la percusión, por así decirlo, es usted, la única mujer de la banda. Esto podría verse como un reconocimiento a la tenacidad femenina. ¿Está pensado así desde el grupo?

No está pensado, pero sí es una realidad. Es interesante ver mujeres haciendo cosas que generalmente no hacían. Normalmente la mujer en una banda es la figura que canta y hay pocas percusionistas. Entonces no es algo buscado, pero sí es algo consciente y es una gran responsabilidad. Sabemos que en general la mujer ha estado de lado en muchos aspectos y por ello es una gran labor y un orgullo gigante estar aquí con una bandota hermosa de hombres sensibles.

Video de “Cuero”

Sus álbumes anteriores se centran en temas como la inmigración, e incluso recuerdan un poco a Colombia. Despegue una nueva etapa para el grupo porque incluyen temas románticos, ejemplo de ello es ‘Vuelvo y me despido’. ¿A qué se debe este cambio?

Este es justo un periodo de La Chiva en el cual hay despegues y despedidas. Sin embargo, estos nuevos temas de las canciones hacen parte de las experiencias y el diario vivir de nosotros. Despegue es un álbum que recoge frutos de anteriores trabajos y además habla de nuestras actividades cotidianas, de nuestras felicidades y tristezas. Es un álbum que plasma diferentes experiencias y estados de cada uno.

Tengo entendido que quien planea e incluso dirige los videoclips es Rafael. ¿De dónde salen todas estas ideas visuales, casi lunáticas, en donde se conectan indispensablemente el sonido y la imagen?

Rafa estudió ilustración y le encanta hacer este trabajo. Y claro, como también escribe las letras, le gusta relacionar estos dos aspectos. Le gusta jugar con las imágenes y las palabras. Gusta de hacer imágenes, pero también le gusta que el público las recree; que el público pueda hacer su propia historia e reinventarla. Como nosotros venimos del surrealismo del realismo mágico de Gabo y allá en Bruselas del surrealismo en general, nos gusta muchísimo jugar con ese lenguaje. Estos elementos raros y lunáticos efectivamente se resaltan en nuestros videos. Rafa comparte las historias con nosotros, por ejemplo en "Pelao" fue así. En otros videos ha trabajado con Nicolás Moins. Ellos dos construyen las historias y los videoclips.

¿Qué otras actividades realizan juntos además de la música?

Son muchas, somos muy amigos. ¿Alzar codo? También hacemos ejercicio.

La agrupación se reunió y nos dejó una playlist temas que los hacen bailar y recordar sus influencias más cercanas. Desde la salsa, la rasqa colombiana y el pop británico hasta el afro-soul estadounidense. Disfrute:

separadorWash your face - Five alarm funk
Aguánile - Héctor lavoe
El billetico - Edson Velandia
La pantera Mambo - La 33
El sabor de la Guayaba - La mamba negra
El tropel - Curupira
Ride or die - Budos Band
Chorizo - Tumbacatre
Quiet de get - The Blessing

separadorFotografía: Cortesía de la banda
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