De ilustres y lustradores: Montt y Liniers

Alberto Montt y Ricardo Liniers dibujan tiras cómicas desde hace más de quince años. En un punto decidieron salir de las páginas y hacer sus tiras frente al público. 'Los ilustres' es una puesta en escena con dibujos en vivo y dosis ácidas de humor. Liniers y Montt hablan sobre sus trayectorias y sobre el stand up comedy ilustrado que presentarán en el Jorge Eliécer Gaitán el 18 de septiembre.

separador

ILUSTRES apertura

T

odo parece libreteado. Aunque los separan kilómetros de distancia y atienden las llamadas con varios días de diferencia, responden cada pregunta como si supieran qué dijo o qué dirá el otro. Como si fueran personajes de tiras cómicas, parecen no respetar las leyes de la física ni de la corrección política.

¿Cómo fue lo del concurso sobre la corrupción?
Montt: Yo participé en un concurso que hizo el Banco Interamericano de Desarrollo sobre la corrupción. No sabía que Ricardo era jurado, ni él sabía que yo iba a participar; hasta que vio mi dibujo y obviamente me hizo ganar. Después yo le pasé un dinerito: nada más conceptual que ser un poco corruptos en un concurso sobre la corrupción.
Liniers: Inmediatamente reconocí su trabajó, le dije a los otros jurados que no podía votar porque estaba participando un amigo mío. Había dos premios: el del jurado y el del público. Fíjate que increíblemente ganó el del público. Igual le terminé dando el premio.
Montt: Sí, fue el del público, él no tuvo nada que ver [Silencio]. Excepto que él pagó al público.

***

ILUSTRES absurdo
// Viñetas cortesía de Alberto Montt y Ricardo Liniers //

Los dos ríen al contar esta anécdota. La pregunta la responden por separado, en llamadas diferentes, pero se conocen tan bien que cada uno contesta con la certeza de saber lo que dijo el otro. Así es esta amistad: telepática, sacada de alguna inverosímil historieta dibujada en los años ochenta por alguien más.

Ricardo Liniers y Alberto Montt son dos grandes del dibujo en el continente. No lo digo yo, sino las tiras cómicas que llevan publicando a diario desde hace más de quince años y que causan risas y pesares desde la punta de Argentina hasta el muro fantasioso que hay en la frontera de México. E incluso más allá, porque sus piezas gráficas se han traducido a idiomas que muy pocos saben que existen.

Lo universal del humor, dirían. Ambos comenzaron a dibujar a muerte cuando Internet recién se abría como una ventana de trabajo. Y ahí crearon sus personajes y universos. Los dos sufrieron la crisis de los veintes y se la jugaron por dibujar y solo dibujar aunque tuvieran que morirse de hambre. Afortunadamente, hoy comen bien y cada día van provocando en sus lectores muchos “jajajaja”, “jejejeje”, “jijijiji”, más de un “Me divierte” y uno que otro “Me enfurece”. Lo subjetivo del humor, dirían.

***

Alberto se dedicó de lleno al dibujo a los 27 años. ¿Qué le diría hoy al pobre chico de ese momento?
Liniers: Le diría que siga dibujando porque tarde o temprano va a conocer a un pibe argentino rarísimo, e increíblemente se van a ir a recorrer países del mundo diciendo barbaridades en los escenarios. Le diría: “Esto es una buena decisión, joven chileno-ecuatoriano, increíblemente vas a poder mantener a toda tu familia dibujando las idioteces que se te ocurran”.
¿Y usted qué le diría al Ricardo veinteañero que evaluaba si jugársela o no por el dibujo?
Montt: Métete a estudiar leyes, esto no te va llevar a ningún lado. Huye de aquí.

***

ILUSTRES religion

Liniers es argentino. Montt nació en Ecuador, pero vivió toda la vida en Chile. Antes de apostarle todo al dibujo, Liniers estudiaba Derecho y Montt era Diseñador gráfico. Se conocieron cuando tenían treinta o treinta y pico. Para entonces Liniers ya era conocido por su tira Macanudo, en la que viven indistintamente una niña amante de los libros, su gato, un par de pingüinos, un niño y su amigo imaginario, algunos duendes de sombrero alto, un detective y muchos chistes tiernos, inteligentes, absurdos, básicos, negros, buenos, buenísimos y malos. Mientras que Montt lo era por sus Dosis diarias, un blog en el que publicaba todos los días una tira poblada por dios, el diablo, ángeles, demonios, psicólogos, cientos de personajes de cuentos de hadas y de la cultura pop, y una niña y su dinosaurio, todos lanzando dardos brillantes y opacos sobre lo que se atravesara. Y así han seguido hasta hoy. Dibujando y publicando sin guardarse nada, abriendo camino.

“Sí ponés un filtro, te estás mintiendo”, explica Liniers. “Entre más libertad tengas para decir lo que vos querés decir, me parece que mejor va a funcionar”. Finalmente un filtro termina siendo un velo, un gesto de corrección política, o religiosa, o ideológica que oscurece todo. Y los dos han tenido que luchar contra ello en un mundo cada vez más intolerante en nombre de la tolerancia. “Odio la idea reinante de que todas las ideas tienen que ser respetadas, me parece estupidísimo”, dice Montt. “A mí me parece que todas las ideas tienen que ser cuestionadas y si resisten el cuestionamiento, adelante, y si no lo resisten, entonces no eran buenas ideas”. Bajo esta noción, ambos han recibido mil cuestionamientos por mil tiras diferentes en todos estos años. Así mismo ha evolucionado el trabajo de cada uno. De un año a otro o de un día a otro. Pueden pasar de publicar una genialidad a una barbaridad. Para Montt, este trabajo es como un partido de fútbol: hay calentamiento, orden, desorden, golazos, jugadas de mierdas, y eventualmente algún autogol. “Así somos: inconsistentes”, dice.

***

Ricardo reconoce que a veces publica viñetas “vergonzosas de lo malas que son”, ¿le cree?
Montt: Yo estoy convencido de que él sabe que a veces hace viñetas que son pésimas [ríe]. Y a veces hace unas que son terriblemente cursis. Y a veces hace unas que se las envidio profundamente. La mayoría de humoristas estamos vomitando ideas todo el tiempo y esto implica que muchas sean de frentón pésimas, pero cuando una funciona todo el resto resulta un ejercicio. Por eso a mí no me gusta juzgar a los dibujantes por una viñeta o dos.
¿Y usted le cree a él cuando dice que “dibuja las idioteces que se le ocurren sin pasarlas por un filtro”?
Liniers: Sí, porque lo conozco, él es así [también ríe]. Alberto y yo compartimos un humor medio autodestructivo, pero para mí él es una persona desopilante y genial y él sospecha en alguna parte que es desopilante y genial.
¿Diría que el humor de él es autodestructivo?
Liniers: Alberto es muy alto, tiene una vista del planeta desde un ángulo más elevado. Jejejeje: tiene un humor de altura.
Montt: Jajajaja. Qué imbécil que es. Yo definiría el humor de él como absolutamente ecléctico: puede pasar de la cursilería máxima a estados de negritud que le tienen asegurado un espacio en el infierno.

***

ILUSTRES politica

Cuando Liniers comenzó a publicar Macanudo, Argentina iba camino al estanco. Hoy está igual y él sigue publicando la tira. Macanudo significa algo así como “chévere” o “todo bien”, un gesto simbólico de un poder impresionante para el momento: las cosas andan mal pero igual hay razones para reír. Al respecto dice: “Si sos argentino y vas a esperar al momento en que las cosas anden bien para hacer humor, no hacés humor nunca. Jejejeje. En países que la pasamos difícil, como son todos los de Latinoamérica, nos aparece el sentido del humor como mecanismo de defensa, lo tenemos metido adentro”.  Y remata explicando que acá pueden quitarnos la plata, pero que “reírnos del hijo de puta que nos la sacó es algo que no van a quitarnos nunca”.

Liniers y Montt se inscriben así en una larga tradición artística latinoamericana. La de valerse de elementos fantásticos para hacerle frente a esta realidad sin sentido que vivimos cada día, a esta tira cómica de la que somos un personaje más. Ambos usan elementos inscritos dentro de nuestro imaginario fantástico, desde duendes hasta dioses y demonios. “Acá somos más conscientes de su uso por vivir dentro de esta mezcla de realidad y fantasía”, dice Montt. “Somos víctimas y victimarios de este universo que transita entre lo mágico y lo divino. Vivimos constantemente transitando en el absurdo”. Y que Liniers complementa al sentenciar que “la realidad a veces nos expulsa, mientras que lo fantástico nos desprende de la tierra y nos permite conceptualizar mejor. El humor es lo mínimo que puede hacer uno para tener algo de catarsis”.

El trabajo de los dos lanza pullas con la finura suficiente como para no parecer pullas. Es veneno escondido cuando ellos quieren, cuando la situación lo amerita. Para Montt, el humor es la única voz punk en las artes comunicativas, hoy todas súper pasteurizadas y regidas por normas comerciales y sociales. Por eso las tiras de ambos están llenas de chistes, burlas, sátiras y parodias contra toda idea conocida y por conocer. El único límite que se ponen a sí mismos lo expone Montt diciendo que respeta todo lo que una persona no puede cambiar de sí misma, como el color de piel o una discapacidad.

***

ILUSTRES imaginario

Si pudiera robarle una virtud a Ricardo, ¿cuál sería?
Montt: Le robaría la estrella. Creo que es la persona con mejor suerte en la tierra. Tiene una capacidad para estar en el momento y lugar indicado que no le he visto a nadie más. Esa estrella es probablemente el regalo que le dio su hada madrina. Ricardo es un tipo estrellado.
¿Y un defecto?
Montt: Lo que yo encuentro que es un defecto, pero que se lo envidio, es el optimismo. Es la persona más optimista que conozco, vive la vida feliz. En cambio, yo la vivo completamente angustiado.
Con esa suerte cualquiera es optimista.

Montt: También es verdad.
¿Qué virtud le robaría a Alberto?

Liniers: Es una de las personas con mayor talento para elegir a sus amigos. Claramente tiene un buen gusto. Es alguien capaz de darse cuenta cuando otra persona es realmente valiosa. Es un talento que no se lo puedo negar [ríe una vez más].
¿Y un defecto?
Liniers: No tiene. Alberto es un súper hombre.
Montt: Él dijo eso porque no se le ocurrió nada. Jajaja.

***

ILUSTRES relaciones

Lustrar hace referencia a sacarle brillo a algo pero también a purificar o purgar cosas consideradas impuras. El trabajo de ambos sin duda alguna es lustrar. Purgan a punta de risas todo lo que traemos dentro de nosotros. Y a ello llegaron mediante una disciplina maratónica: dibujar todos los días hasta que el cerebro comenzó a funcionar en una frecuencia determinada. Liniers ha explicado en varias ocasiones que dibujó por cantidad porque la calidad no estaba saliendo. En efecto, la tarea es vomitar ideas, como dice Montt. Aunque hacerlo sea una apuesta insegura entre purgar y ser purgados.

Se mueven tanto en redes sociales, que ya están acostumbrados a los elogios un día y a las ofensas el siguiente. Saben que esa es la dinámica natural de las redes. Están agradecidos con ellas aunque reconocen sus males. “Son muy deshumanizantes”, dice Liniers. “A la gente le es muy fácil olvidarse de que al otro lado de un avatar hay otra persona. La violencia que se genera en las redes sociales nunca se genera en el mundo real”. Lo que implica que son otra forma de catarsis, como explica Montt, una forma de purgar lo que día a día nos va ocurriendo. Es decir, funcionan como el dibujo. Sin embargo, es clarísimo que la deshumanización está en la antípoda del humor. “El arte va de que todos somos humanos y todos estamos tratando de ver cómo es la experiencia de existir”, dice Liniers. “La falta de empatía es como el antiarte. Y las redes sociales generan eso”.

***

Alberto, ¿qué hace ilustre a Ricardo Liniers?
Lo hace ilustre su maldita memoria fotográfica para datos inservibles. Es el tipo que tiene más datos inservibles de la historia, especialmente sobre películas malas de los ochenta. Si le preguntas quién fue el vestuarista de Maniquí, te lo va a decir sin duda.
Ricardo, ¿qué hace ilustre a Alberto Montt?
Sospechás que a los amigos verdaderos los conocés cuando tenías quince años. Y que a los treinta hayás conocido a una persona que se convirtió como en tu hermano, es la suerte que me tocó a mí. Creo que eso lo hace ilustre: inclusive si lo conocés tarde, se vuelve hermano tuyo.
Aunque muy seguramente él va a decir todas cosas de mierda sobre mí.

 

Los ilustres tendrá una función en Bogotá el 18 de septiembre organizada por Idartes en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán. Luego en la Fiesta del Libro de Medellín el 15 de septiembre y en Barranquilla en Libraq el 20 de septiembre.
Puedes ganar entradas para la presentación en Bogotá en nuestras redes sociales.


separador

COMPARTIR ESTE ARTICULO:

Compartir en FACEBOOK AUTORSEPARADOR