Festival de cortos psicoactivos

Durante el último fin de semana de agosto, la Cinemateca Distrital será la sede del Festival de Cortos Psicoactivos, un evento para conocer nuevas miradas del cine nacional sobre el consumo de drogas. Propuestas audiovisuales para abrir la conversación en torno a un tema controversial.

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E
l camino de las artes y el de las drogas suelen cruzarse en los más inesperados puntos. A veces los psicoactivos asoman en la pantalla como un polémico motor creativo, otras como contexto de una historia, como referente estético o como tema central. En el caso de este festival, varias piezas en formato de cortometraje abordan el mundo de las drogas desde diversas miradas.

La quinta versión del Festival de Cortos Psicoactivos se realizará en la Cinemateca Distrital de Bogotá los días 29, 30 y 31 de agosto. El evento organizado por Échele Cabeza contará en esta oportunidad con 43 cortometrajes en las categorías de ficción, animación, videoclip y documental; además de conversatorios y charlas. El énfasis de este año estará en el tabaco y la nicotina, sin embargo en el festival podrá encontrar cortos sobre posturas diversas en relación con las drogas, desde estéticas psicoactivas hasta comentarios sociales.

De acuerdo con Vannesa Morris, directora de Échele Cabeza, la motivación que los llevó a crear el Festival fue la intención de abrir un espacio cultural en el que se pudiera debatir sobre drogas: “nos dimos cuenta que había una ausencia de este tipo de espacios donde la gente pudiera hablar. Siempre estos temas sobre sustancias han estado delegados a los medios de comunicación, siempre son ellos los que tienen la última palabra. Lo que quisimos fue abrir el debate para que las personas contaran cómo se identificaban frente a este tema”.




Este año el festival decidió prestar especial atención al tema del tabaco. De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud, actualmente hay 1100 millones de fumadores en el mundo. En colombia, al menos el 9,4% de la población es consumidora de tabaco. Según la directora de Échele Cabeza, la idea de escoger este énfasis se debe a que sigue siendo un tema de coyuntura debido al auge de los vaporizadores, los calentadores de tabaco y todas las nuevas formas de administrarse nicotina. Además de la persistencia del cigarrillo convencional.

Estas formas de consumo de tabaco generan controversia en tanto se discuten sus posibilidades de uso, restricciones o prohibiciones. No obstante, aunque el cigarrillo y los vaporizadores son elementos que están presentes constantemente en nuestra cotidianidad, el festival también abordará otras maneras de representación del tabaco, como lo son las formas de uso ancestral y medicinal de la planta.



¿Qué hay de gregas?, realizado por el Colectivo paramédicos hace parte de la selección del festival.

Las drogas y el cine

Este año el festival tendrá un panel dedicado específicamente a la relación entre drogas y cine. Luis Ospina (director de cine y del festival Ficcali), Juan Sebastián Mesa (director de Los nadie), Carlos Osuna (director de Sin mover los labios) y Armando Russi (docente y gestor cultural), discutirán acerca de su percepción sobre las drogas y lo audiovisual. Este evento es una oportunidad para reflexionar acerca de las formas en que el tema ha sido tratado.

Las drogas en el cine nacional han tenido diferentes tipos de representación. Carlos Osuna, por su parte, recuerda dos ejemplos emblemáticos de este tratamiento en la historia del audiovisual colombiano: Rodrigo D no futuro y La vendedora de rosas. “Si bien han aparecido muchas caricaturas de lo que es consumir drogas y ciertas posturas moralistas, creo que hay un logro ahí de entender el consumo como parte de la cotidianidad y en relación con el contexto”.

Una de las intenciones de Échele Cabeza con este festival es alejarse de las narrativas sobre las drogas que han dominado tradicionalmente los medios. “este tema siempre ha sido representado desde el ‘traquetismo’, como las novelas y series terminan construyendo una realidad de un país que es y no es. Hemos intentado superar el asunto de Pablo Escobar, pero este tipo de producciones lo que hacen es recaer sobre lo mismo. Lo que tenemos es una serie de narconovelas que no le aportan a nuestro país”, expresa Vannesa Morris.

El consumo de sustancias es una realidad compleja y los medios audiovisuales son una oportunidad para problematizar esto. Sin embargo, muchas veces abundan las miradas simplificadoras o moralizantes, las cuales no permiten que el debate avance hacia nuevas perspectivas. “Estas posturas a veces son parte de la ignorancia y otras veces parte de un discurso del establecimiento que le interesa que eso quede de esa manera, es decir, entender el consumo de sustancias como algo que hacen las personas malas, mientras que los buenos miran con distancia. Creo que ese tipo de miradas no sirven para nada. Lo que hacen es afianzar ideas que son el sustento de la violencia y la barbarie que ha traído el narcotráfico a colombia”, expresa Carlos Osuna.



Trailer de A day in the life: the world of humans who use drugs. Filme que hace parte de la programación del festival en la franja "Guerra contra las drogas".

El festival

Este evento permite abrir una discusión sobre la situación del consumo de drogas en Colombia, a la vez que es una oportunidad para ver buen cine y escuchar charlas interesantes. Además del panel ya mencionado sobre cine y drogas, habrán otros sobre gestión cultural, drogas y música tecno y el uso del glifosato como herramienta en la guerra contra las drogas; junto con la presentación de los 43 cortometrajes distribuidos en los tres días del festival. En este enlace le dejamos la programación completa.

Finalmente, el festival de cortos permite conocer las posturas de algunos realizadores audiovisuales nacionales sobre la situación de las drogas en el país. En palabras de Carlos Osuna: “creo que las formas de representar el consumo de drogas deberían venir de un gesto sincero de quien lo haga. Huyendo de los clichés que se han creado en torno al consumo. Lo primero que se requiere es una mirada transparente y sincera, esto no solo incluye representar a alguien consumiendo, sino tener sensibilidad para encontrar coherencia entre la acción y la respuesta estética”.
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