Por amor al vinilo: Highway to Hell de AC/DC

Uno de los álbumes más importantes en la historia del rock cumple 40 años. Un recuento de este disco emblemático y sus excéntricos protagonistas

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odos amaban a Bon. Lo llamaban Bon porque no podía caerle mal a nadie. Según Clinton Walker, autor de una vibrante biografía sobre él, el apodo había salido de Simón el Agradable, un improbable villano del Superagente 86. El mismo Walker escribió en Camino al infierno: vida y muerte del primer vocalista de AC/DC: “Casi nadie habla mal de Bon, son también muy pocos los que han tratado con los Young y pueden hablar bien de ello”; Walker se refería a Angus y Malcolm Young, los controversiales guitarristas de la banda. Todos amaban a Bon. Murió borracho. Se ahogó con su propio vómito. Era el 19 de febrero de 1980. Tenía 35 años.

Ronald Belfort “Bon” Scott fue la voz líder de AC/DC, la agrupación máxima del rock australiano, durante cinco años. Y, aunque la cara visible de la banda siempre ha sido el guitarrista Angus Young, con su atuendo escolar de enfant terrible septuagenario, al hablar del álbum Highway to Hell resulta imposible no empezar por referirse a Bon, el agradable. No solo porque esta grabación de 1979 fue el último álbum de estudio que hizo con la banda, sino especialmente porque Scott compuso la canción que da nombre al disco: una letra juguetona y trágica, que retrata esa autopista de excesos, euforia y vértigo, que lo llevó a una muerte temprana.

“Es un disco que retrata lo que significaba para la banda vivir de gira, vivir on the road, las relaciones con la prensa... Pero también es un disco cargado de mucha lujuria y sexo y que reivindica esa dupla poderosa entre Angus Young y Bon Scott”, afirma el crítico musical bogotano Jacobo Celnik.

ACDC 1 Credit FinCostello

Tras la muerte de Bon, su tumba se convirtió en lugar de peregrinaje para miles de seguidores y la popularidad de la banda se disparó más allá del mercado australiano y británico. El álbum Back to Black de 1980, un homenaje a la memoria del vocalista desaparecido, ahora con la voz de Brian Johnson, se convirtió en el segundo disco más vendido en la historia de la música, con más de 50 millones de copias, apenas superado por Thriller de Michael Jackson.  

Pero volvamos atrás: un año, un álbum, un vocalista, una vida entera atrás. En marzo de 1979, los hermanos Malcolm y Angus Young, el bajista Cliff Willliams, el baterista Phil Rudd y el cantante Bon Scott se metieron en estudios de Miami, Sidney y el  norte de Londres para grabar Highway to Hell, bajo la producción de Robert Lange. Al margen del éxito en ventas de Back to Black, el momento, las circunstancias y la cruda franqueza (con cierto sarcasmo muy AC/DC) que encierra este disco lo convierten en una pieza crucial para la historia del rock.

ACDC 2 Credit FinCostello

Así lo reconoce Jacobo Celnik: “Es un disco muy importante porque aparece en un momento bisagra para la historia del rock. En 1979, el hard rock estaba prácticamente desaparecido. AC/DC era el grupo que lo mantenía vivo. Led Zeppelin estaba a punto de acabarse, habían sacado un disco con el que no pasaba nada; Black Sabbath había grabado su peor álbum junto a Ozzy Osbourne, lo habían echado por drogas; Deep Purple no existía, se habían agarrado entre ellos. Estaban Rainbow y Whitesnake, pero eran otra onda, más power ballad. AC/DC representaba el rock en todo el sentido de la palabra, no solamente como sonido sino como estilo de vida. Bon Scott es la esencia máxima de lo que era la estrella de rock, un poco similar a lo que mostraba o representaba Keith Richards en la década de los sesenta, los Rolling Stones de Exile on Main Street. AC/DC tiene mucho de eso, mucha música negra está presente en ese disco”. 

Buena parte de la fuerza del disco radica en esa tensión entre las temperaturas y voltajes de Angus Young y Bon Scott.  En AC/DC - Two Sides to Every Glory, Paul Stenning lo describe así: “Angus se vestía como un colegial y dispersaba suficiente energía durante un toque como para iluminar a un país pequeño. Rebotaba por el escenario y tocaba como si su vida dependiera de ello. Y en muchos casos era así”. Esa fuerza en el escenario convirtió la gira de Highway to Hell en un rotundo éxito, que comenzó a abrirles camino en el hasta entonces esquivo mercado norteamericano; un proceso que solo llegaría a concretarse tras la sacudida que representó la muerte de Bon y el lanzamiento del álbum Back to Black.

El mismo Stenning describe esos profundos contrastes entre los miembros en otro ámbito, uno que resulta crucial en el caso de este disco, la forma en que figuran ante la cámara: “las sesiones de fotos mostraban los ingredientes vitales de una banda de rock perfecta: la sonrisa maníaca de Bon, el aspecto infantil y minúsculo de Angus, su hermano Malcolm tratando de mantener las piezas juntas y los demás miembros –que fueron y vinieron gradualmente– todos jugando su papel. Eran el epítome del género”. En el caso de la carátula de Highway to Hell a todo ello se suma el ingrediente clave, imposible de ignorar, cómicamente satánico: los cuernos de diablillo adolescente en la cabeza de Angus Young.

ACDC 3 Credit FinCostello

El diseñador, ilustrador y consumidor habitual de vinilos, Julián Cardozo, conocido como Manifiesto 79, reconoce la fuerza de esta imagen y el poder simbólico del disco: “Es una portada muy emblemática, como la típica foto de banda pero muy al estilo de AC/DC y que está retocada, se ve intervenida, tiene un tratamiento que la vuelve muy gráfico. Es sencilla pero muy potente, gracias al detalle de los cuernos como metáfora del infierno. Esa misma simplicidad y la eficacia del retrato hace que uno vea esa foto y sepa de inmediato de qué se trata sin leer el título”.

Un álbum decisivo, el legado de un vocalista desaparecido en el punto más alto de su carrera, un clásico del hard rock en un momento crítico para el género. Highway to Hell es una pieza imperdible para cualquier coleccionista de rock. Escucharlo completo, con la paciente ceremonia del vinilo, transporta a un estado electrizante y divertido, como estar saltando la cuerda en el patio del colegio, pero sosteniendo en cada mano un cable de alta tensión. Así fue la experiencia de este jueves durante el evento mensual de audición de acetatos: For the Love of Vinyl.

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