POR: La Recontra Viernes, 27 Septiembre 2013

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Como somos unos lorudos creemos pertinente hacer algunas consideraciones sobre las fiestas de apartamento antes de soltar nuestra lista de canciones.

Si queremos hacer una relación aritmética de lo que podría contener una fiesta de apartamento, tal vez podría decirse que el número que más aumenta es el de “gustos culpables” y éxitos trillados, en detrimento del número de novedades musicales. Al fin de cuentas es en nuestra casa donde damos rienda suelta a nuestro mal gusto, cantando a grito herido canciones que nos avergonzaría tararear en un bus. La comodidad y la confianza dan asco, pero qué importa, la pasa uno mejor en la casa de Fernando que en cualquier bar cool.

El objetivo principal de la fiesta de apartamento ideal es lograr que algún adulto responsable (residente o vecino del inmueble) salga a preguntar en algún momento: “¿En qué casa cree que está?”. Esa es la prueba fehaciente de que uno está haciendo bien su trabajo. 

Las posibilidades de crear una progresión son muchas, pero la más aconsejable, para todos los selectores amateurs (los DJ no reciben consejos de los selectores, allá ellos) sigue estos pasos:

1. Calentamiento: más conocido por el término inglés warmup, es una selección no muy larga de canciones más bien cadenciosas. Predominan los ritmos funkeros y el hip hop. Si la fiesta tiene muchos adultos de más de cincuenta años lo mejor es empezar con Los Melódicos, la Billo’s Caracas Boys y algo de rock setentero.

2. Primeros hits: cuando empiezan a aflorar los éxitos más bailables es una especie de estuario. Recuerde, joven animador de fiestas, que se encuentra entre dos aguas. Es decir, se anda uno con cautela, no desperdicia muchos hits ni da rienda suelta a la euforia.

3. Euforia: cuando la gente se encuentra lista para olvidarse de su nombre, nacionalidad y género es el momento del despiporre. La euforia es un estado inducido por muchas circunstancias, pero generarlo depende de que usted suelte una tras otra las canciones más sabrosas de su repertorio, así que no se le ocurra ni por el taspu poner el disco Euforia de Fito Páez.

 4. Aterrizaje: esta última etapa, que es la de los 14 cañonazos cantables, es importante. El puente entre la euforia y el aterrizaje suele ser una canción que tiene una faceta bailable y una melancólica a la vez. Se pone, por ejemplo, "Susana" de Fausto, que es bailable pero ambiguamente triste, y la gente empieza a pedir cosas más suaves. Así empieza un aterrizaje perfecto. Nosotros tenemos la teoría de que todas las fiestas buenas terminan en noche triste, entonces es posible que tras horas de baile y gritería terminen cinco borrachos cantando tangos y boleros, recordando viejos amores.

De modo que aquí va nuestra selección de canciones. Buena fiesta para todo el mundo:

 
 

 

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