POR: Laura Lopera Ríos ILUSTRACIÓN: Diego Bedoya Viernes, 06 Enero 2017

La clave para cumplir todo lo que nos proponemos a comienzo de año es ponernos metas bajitas, o no ponernos ninguna. Así propone esta autora.

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Para la mayoría de nosotros, cada que se termina un año es inevitable detenerse a mirar atrás pensando en que se pasó muy rápido y no pudimos hacer ni la mitad de los propósitos que con tanta emoción nos pusimos en la fiesta de Año Viejo. Entonces llegué a la conclusión de que podríamos hacer lo contrario: crear una lista de despropósitos, para que nos aseguremos de cumplirlos y no tengamos que lidiar con esos cargos de conciencia cuando lleguemos al último día del año que comienza. Propongo entonces los siguientes despropósitos de año nuevo:

No voy a perder peso

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¿Para qué vamos a ponernos en la tediosa tarea de pagar el trimestre en el gimnasio cuando solo vamos a ir juiciosos durante los primeros 20 días, o un mes si nos ponemos optimistas? En lugar de eso, salgamos a comprar ropa que se nos vea linda, a tomarnos una cerveza con un amigo que no vemos hace mucho o directamente depositemos esa plata del gimnasio en la alcancía, que algo surgirá.

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No voy a dejar de fumar

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Dejar de fumar implicaría solamente trasladar la ansiedad, y sinceramente prefiero fumar que volverme adicta al crossfit o a pintar mandalas. Por el cáncer nos preocupamos cuando llegue. Lo que sí podemos hacer es limitar el cigarro a reuniones sociales, estrés en extremo o después del sexo. Tampoco nos podemos privar de todos los placeres, el 2017 tiene que ser divertido. Además el cigarrillo es el único que nos ayuda a suavizar momentos incómodos, nos saca de fiestas aburridas o nos ayuda a quitarnos a algún intenso de encima.

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No voy a olvidar a mi ex

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 ¿Para qué es que queremos salir del cómodo y calentito hueco de tristeza y recuerdos que nos dejó el último amor? Es más fácil si seguimos como vamos. Este año no se va a mover un dedo para olvidar a nadie, así encontremos una persona maravillosa que nos quiera ayudar a sanar (¿sanar qué o qué?). Además, esa nueva persona que llegue a nuestra vida solo es otra persona que vamos a seguir stalkeando por los siglos de los siglos. 

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No voy a ahorrar

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¿Y si me muero en marzo? ¿Para qué guardar si tal vez ni tengamos vida o tiempo de disfrutar? Es bobada, para este nuevo año deberíamos preferir vivir el día a día sin pensar ni guardarnos nada para después, y me refiero tanto a plata como a sentimientos y pensamientos. No creo que necesitemos un marranito de cerámica gigante ni una cuenta de ahorros para estar tranquilos en la vida. No ahorremos. Todo se resolverá en su momento y la plata es para eso: para gastarla. 

separadorPersonalmente fue el mejor año de mi vida. Aunque no me hice ningún propósito o despropósito, hubiese cumplido algunos si quisiera hacer el balance hoy. Lo cierto es que deberíamos quedarnos todos los años con los besos que dimos, las sonrisas que vimos y los sueños que alcanzamos a cumplir. Lo demás es para padecerlo y quedarse con el aprendizaje, porque el pasado deja de existir y el futuro nos llega con el día a día. separador

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