POR: Andrea Melo Tobón ILUSTRACIÓN: Andrés Torres Lunes, 20 Febrero 2017

Sesenta y tres años después creemos que el Chocó que Gabriel García Márquez retrató en sus crónicas no ha cambiado demasiado.

Grone pescador

Además del Nobel y el mito que se ha generado alrededor de su nombre como novelista, vale la pena recordar que Gabriel García Márquez fue forjado en las salas de redacción y en las calles. Su rigor, ojo pícaro y esfuerzo por contar la cara oculta de la noticia fueron los primeros rasgos de quien se convertiría en una de las plumas más reconocidas de América Latina.

Cuando trabajó en El Espectador, fue enviado como corresponsal a Chocó, donde realizó cuatro crónicas que se publicaron en el periódico entre septiembre y octubre de 1954. Sesenta y tres años después, quisimos contrastar los textos del periodista con cifras actuales para establecer si la situación del departamento ha cambiado o no.

separadorHistoria íntima de una manifestación de 400 horas

En su primera pieza, García Márquez narró las dificultades que existían para llegar a Quibdó, capital del departamento, que aún hoy parece una aventura para aquel que decida emprenderla. Descifró los rostros de su gente a través de sus costumbres, su comida y esa característica casi innata de cada chocoano, desde el contralor hasta el mecánico, de saber y repetir de memoria los problemas de la región. En este texto también relata una de las muchas manifestaciones que se han hecho en este territorio, que no se ha cansado de pedirles al Gobierno y a Colombia no ser descuartizado humana y geográficamente.separador

Habitantes

“Quibdó tiene 16.000 habitantes. Y esas 16.000 personas, como todos los chocoanos, no han hecho otra cosa dentro de su cerco selvático que saberse de memoria, con una minuciosidad y una penetración aprendida en el hábito de pensar todos los días en la misma cosa, los graves problemas de la incomunicación de su territorio”.

Cuando el cataquero visitó la región en 1954 había 16.000 habitantes en Quibdó. Según las proyecciones de 2015 del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en su capital hay actualmente alrededor  de 115.711 habitantes y 500.093 en el departamento del Chocó.

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Desastres naturales

“Cuando ese avión atraviesa una tormenta -y esto ocurre probablemente en cada viaje, pues en el Chocó llueve 360 días al año- el agua se filtra por las goteras del fuselaje, y a 800 pies de altura se tiene la sensación del naufragio”. 

De acuerdo al diagnóstico y zonificación de los manglares del Pacífico colombiano del Ministerio del Ambiente, la región del Chocó es una de las más húmedas y de mayor precipitación en el mundo. Se han hallado registros de hasta 13.000 milímetros de lluvia en la parte interna del departamento. Según el Plan de cambio climático para el departamento, desde 1935 hasta 2015 se han registrado 1074 emergencias por causa de fenómenos hidroclimáticos.

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Canoa

Manifestaciones

Además de las marchas ocurridas en 1954 en contra de la desmembración del Chocó registradas por el escritor, en 1987 hubo un paro cívico de similar magnitud por la indiferencia del gobierno ante las demandas de los habitantes del departamento que pedían mejoras en vías de acceso, educación y servicios públicos –las mismas necesidades que tienen hoy–. Según cifras de un documento del DANE de la época, el 79,91 % de personas del departamento no tenían las necesidades básicas satisfechas. 

Esta protesta culminó con la firma de un acuerdo entre el gobierno y un comité del departamento con el que se consiguió la creación de la Ciudadela Universitaria, el puente de Yuto, el puente de Condoto, el puente sobre el río Iró, el edificio del Sena, el aeropuerto de Pizarro y la instalación de líneas telefónicas en gran parte del territorio.

Actualmente, Chocó ostenta el triste récord de ser el departamento de Colombia con el mayor índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI): 79,19% de la población afectada en el departamento. Es decir, 352.257 residentes del departamento podrían considerarse pobres, de ellos, 52 % habitan en las zonas urbanas y 48 % en las zonas rurales (proyecciones suministradas por el DANE). La medición de estas variables (NBI) tienen en cuenta el acceso a vivienda, a los servicios públicos sanitarios, a la educación y a la situación económica de cada habitante de la región. 

separadorUna familia unida, sin vías de comunicación

Una vez finalizan a las marchas en contra de la disposición del general Rojas Pinilla de dividir al Chocó entre Antioquia, Valle del Cauca y Caldas, García Márquez hace una reflexión sobre las razones por las que  la desmembración del departamento hubiera sido fatal para los habitantes, pues al escudriñar en las generaciones de cada una, prácticamente cada persona era pariente de su vecino. Además, profundiza en las dificultades para transportarse en los diferentes municipios y en que, a pesar de que Chocó es el departamento que más ríos tiene, en ese momento solo tenía un solo puente, situación que acarreaba problemas de transporte, comunicación y alimentación.separador

Vías de acceso

“Sólo hay tres caminos para llegar allí, y a pesar del tiempo y del progreso y de la técnica, el menos costoso, el más viable y seguro sigue siéndolo el río Atrato, por donde penetran, después de un viaje de ocho días, las pequeñas y parsimoniosas lanchas de motor que transportan mercancías desde Cartagena. Quibdó no tiene aeródromo: su pista de aterrizaje es el Atrato, en el que dos veces por semana acuatiza un avión que por más de un motivo se parece a los aviones expedicionarios que buscaban a Tarzán. (...) Desde hace años, los chocoanos están pidiendo una carretera. No importa hacia dónde vaya esa carretera, siempre que rompa el cerco de la selva”.

Hoy, Chocó cuenta con cinco aeropuertos: El Caraño (Quibdó), Alcides Fernández (Acandí), José Celestino Mutis (Bahía Solano), Mandinga (Condoto) y Reyes Murillo (Nuquí). Actualmente tiene dos carreteras de acceso al departamento: una desde Medellín, en la que en siete años han muerto cerca de cien personas, y otra desde Risaralda. 

El paro más reciente, ocurrido en agosto 17 de 2016, fue un llamado de atención al gobierno para que finalice la construcción de las vías Quibdó-Medellín, Quibdó-Pereira, Quibdó-Cartago y Ánimas-Nuquí (vía al mar), entre otras veinte que aún no han sido construidas. En su pliego de peticiones, los habitantes del departamento también pidieron que se recuperara la navegabilidad de ríos y esteros; el destaponamiento de los ríos Atrato, San Juan y Baudó, y la construcción de los puertos o muelles en Quibdó (Atrato), Bebedó (San Juan) y Puerto Melúk (Baudó).

separadorUn solo puente

“Aunque acaso sea para que el Chocó siga siendo la gran paradoja administrativa, el departamento que tiene mayor cantidad de ríos, y que sin embargo no le ha costado nada más que un puente interior a la nación: el puente de Las Ánimas, construido en 1942”.

En el departamento actualmente hay sesenta puentes según Invías. Pero desde el 2009, se han invertido cerca de 452.000 millones de pesos: en la pavimentación de 61 kilómetros y ocho puentes que aún no se han terminado. 

separadorAcueducto

“El acueducto, construido por el Instituto de Fomento Municipal, surte a la población desde una pileta al aire libre, en la que además del agua se deposita toda clase de desperdicios. Donaldo Lozano asegura que hace tres meses abrió el grifo de su casa y por él salió el hollejo de una serpiente. Aunque en Istmina saben que Donaldo Lozano vive en olor de exageración, desde hace tres meses nadie ha vuelto a beber el agua del acueducto”.

De acuerdo a un estudio del Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico, actualmente el 70 % de Quibdó carece de agua potable y las fuentes hídricas más contaminadas coinciden con las zonas de mayor concentración de la población en la región. Chocó: Quibdó (Caraño), Valle del Cauca: Buenaventura, Cauca: Guapi (Guapi) y Nariño: Tumaco. Además, el 20 % de los municipios cuenta con relleno sanitario y un 10 % realiza la disposición final en fuente hídrica. La mayoría de los chocoanos no solo no cuentan con un acceso a agua potable sino que debido a la contaminación de los ríos contraen enfermedades y los peces, su alimento, resultan contaminados. 

separador“Aquí se aprende a leer en el Código Civil”

Aunque la palabra plátano, del latín platanus, a su vez del griego antiguo πλάτανος (plátanos), y la plata, del latín vulgar plattus, y este del griego πλάτυς, plátys,  “ancho”, tienen distintas raíces etimológicas, ambos productos son del departamento chocoano: uno alimenta a la región y la sobrexplotación del otro destruye sus ríos y bosques. 

En este texto, el entonces periodista describe al pueblo de Samurindó, sus habitantes, su iglesia y escuela. Según él, los chocoanos conocen sus problemas gracias a dos espacios de reflexión: su casa y sus colegios, por lo que prácticamente cualquier persona es capaz de dar un discurso argumentado sobre las principales dificultades de su departamento. Otro de los pueblos que el cataquero recorre a través de sus letras es Condoto, una tierra de la que brota el platino con solo excavar un poco. 

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Gallo

Educación

“Como a pesar de haber tantas escuelas, ellas no alcanzan para satisfacer a la población escolar, se ha recurrido en algunos lugares al ingenioso y práctico sistema de las ‘escuelas alternadas’. Un mismo local está destinado a la enseñanza masculina los lunes, los miércoles y los viernes. Y la enseñanza femenina los martes, jueves y sábados. Un maestro y una maestra atienden por turno esas escuelas. La discriminación no es posible: el hijo de la lavandera y la cocinera, del sastre y la telegrafista, asisten a la misma escuela con el hijo del alcalde, del minero o del juez”.

En el reporte de estadísticas del Chocó que realizó en el 2015el Ministerio de Educación Nacional, la tasa de cobertura de la matrícula en educación superior en su capital Quibdó fue entre 2014 y 2015 de 91,14%, mientras que en el resto del departamento fue de 3 %.El total de todo el departamento resultó en un 23,78 %. La tasa de deserción de la educación superior fue de 8 %. De todos los estudiantes en educación superior, el 11,44 % estaban matriculados en formación técnica y tecnológica, el 87,26 % en formación universitaria y el 1,28 % en postgrado. 

separadorDesempleo

El índice de desempleo es uno de los más altos del país: 11 %, según el DANE. A los pobladores de las zonas rurales no les queda más remedio que emplearse en la minería ilegal, arriesgando su vida como única posibilidad de seguir subsistiendo. 

separadorPobreza

“Ese nivel cultural es muy probablemente la causa de que en el Chocó no haya miseria. Hay una estremecedora pobreza general, pero no hay miseria. Y el caso más dramático es el de Condoto, un pueblo de calles retorcidas, con enormes casas de madera en las que hace veinte años se comía en vajillas importadas directamente de China y hoy parecen los restos de un naufragio. En el patio de cualquier casa de Condoto se cava un hueco, se echa un poco de agua y se encuentra platino. Es un pueblo triste y desolado, pero no un pueblo miserable”.

Según documentos del DANE de la época, los indicadores de pobreza eran del 77,10 %. Según cifras de la misma institución para 2015, el Chocó con 62,8 %, continúa teniendo la mayor incidencia de pobreza monetaria y extrema de todo el país. Apenas un 14,3% de diferencia en poco más de sesenta años. 

separadorLa riqueza inútil del platino colombiano

La última crónica de Gabriel García Márquez en el departamento del Chocó es quizá la más cruda dado que es el retrato de dos realidades muy distintas: la del territorio internacional de Andagoya, una ciudad moderna con energía eléctrica, alumbrado público, acueducto, telefonía y su propia policía, y la de Andagoyita, un caserío al otro lado de la ribera del río en el que se encuentran mujeres que buscan ganar dinero sofocando el cansancio de los obreros de las minas. Según el escritor, la compañía que fundó Andagoya se encargaba de dar luz –aunque era cortada a voluntad de la empresa– a la ciudad y otros municipios aledaños como Cascote, Condoto, Nóvita, Istmina y Tadó mientras esterilizan la ribera de los ríos resultado de las dragas por oro y platino. 

La pregunta que el autor va sembrando en cada línea de sus crónicas es la clave para cerrar este reportaje: ¿por qué los chocoanos, aun sabiendo que sus territorios son tan ricos en oro y platino, permiten que otros obtengan la ganancia de estos, dejando su tierra y su gente enferma?

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Grone jr

Contaminación por mercurio

“La incomunicación de aquel departamento y el olvido en que se le tiene han sido de tal modo extremados, que muy pocas personas recuerdan quién explota el oro y el platino, a quién se le vende y para dónde se va”.

Aunque García Márquez no aborda las principales consecuencias de la explotación de oro y plata en la región –tal vez porque aún no eran visibles- estas no han pasado desapercibidas en sus afluentes.

Un análisis del Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico (Iiap)  encontró que en el río Quito el 100 % de los peces tienen mercurio; 40 % con niveles superiores admisibles a la norma. En la cuenca del río Neguá la cifra es de un 50 %, y en la cuenca del Atrato de 10 %. Esta contaminación se debe a que más de 200 toneladas de mercurio utilizado en la explotación ilegal de oro, plata y platino,son vertidas en los ríos del Pacífico.

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Por por la boca muere el pez

Deforestación

De acuerdo a la WWF, en 2014 se deforestaron 13.855 hectáreas en el Pacífico colombiano y, en el 2015, 5813. La principal causa fue la minería ilegal, seguida del comercio ilícito de madera. Al año se están perdiendo 3350 hectáreas de bosque en este departamento.

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Conexión eléctrica

“Andagoya es el centro de la región minera del Chocó y al mismo tiempo lo que ha contribuido a crear en toda la región ese duro ambiente de amargura que se advierte en cada gesto, en cada palabra, en cada respuesta. La compañía minera administra desde hace treinta años una central hidroeléctrica construida por ella, que suministra energía a todos los pueblos del sector”.

Actualmente 11 de los 30 municipios del departamento no tienen interconexión eléctrica. 

En el año 1954, el presidente Gustavo Rojas Pinilla perseguía campesinos armados del Tolima y miembros del partido comunista, enemigos que hasta hace poco fueron conocidos como la guerrilla de las Farc. En ese tiempo, el Chocó apenas tenía resabios de las persecuciones a miembros del partido liberal, hoy, según el Registro Único de Víctimas (RUV), de ese departamento se han desplazado 403.669 personas por causa del conflicto armado.

Por último, pero no menos importante, la salud de los chocoanos está lejos de estar bien. Según la Defensoría del Pueblo, en el 2016 hubo un 150 % de hacinamiento de los pacientes, un sobrecupo de casi el doble de su capacidad, y alertó sobre la mala condición de la planta física del Hospital San Francisco de Asís, el único centro asistencial de segundo nivel en todo el departamento. 

El ente de control también afirma la existencia de, al menos, 70 irregularidades en el manejo de recursos de la salud en Chocó que habrían ocasionado un detrimento patrimonial de más de 2693 millones de pesos tan solo en el 2015.separadorSesenta y tres años después del intrépido viaje de un joven Gabriel García Márquez, ni la tecnología, ni el Internet ni la globalización han hecho que este departamento tenga la dignidad que se merece, al contrario, su riqueza se está volviendo metafórica al ritmo de la excavación de las dragas ilegales y de compañías extranjeras que han aprovechado la indiferencia de todos los gobiernos para hacerse con la sangre roja, dorada y plateada de esta tierra.separador 

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