POR: Nicolás Rocha Cortés Viernes, 03 Marzo 2017

La librería Santo & Seña busca hacer de escuchar música un evento sin distracciones, donde el sonido sea el único protagonista.

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La cita es en la librería Santo & Seña, un pequeño lugar dedicado a las letras, el diseño y los vinilos que se esconde entre las calles de Chapinero Alto, en Bogotá. El invitado de honor es la banda Neutral Milk Hotel con el álbum In The Aeroplane Over The Sea. Este es un evento donde el audio es el protagonista. La luz está apagada, las puertas cerradas y las veinte personas que están presentes esperan que la aguja toque el disco gramofónico y dé comienzo al encuentro con la música. 

Bueno, ¿y qué más hay?

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Nada más. Es un espacio donde lo único que puede brillar es el sonido y el oído es el protagonista. La génesis de estas sesiones de vinilos es el respeto a la música, no verla como un factor secundario, como en los conciertos, sino como el centro del momento dice Raúl Zea, uno de los encargados de la organización de estos eventos. 

En las sesiones de vinilos, los audiófilos —personas con un interés especial por los sistemas de reproducción y grabación de audio—,  buscan la máxima calidad y fidelidad del disco en su reproducción, esa que se logra utilizando amplificadores valvulares y agujas de punta multirradial. Antes de apagar las luces, los asistentes hablan sobre la agrupación que van a escuchar, el álbum, el género, la historia y comparten anécdotas.

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— La primera vez que escuché a Neutral Milk Hotel fue en una cinta, con audífonos, tirado en el piso de mi cuarto mientras estaba en la adolescencia.

Yo los conocí en la universidad, la segunda mitad del álbum es totalmente diferente.

Los testimonios nutren la conversación previa a la reproducción sin interrupciones del vinilo. Un té verde, una invitación a apagar los celulares y una oportunidad para ir al baño antes de comenzar, anuncian el inicio de la noche. Como si se tratara de una sala de cine, los hombres y mujeres se desconectan de sus aparatos, se acomodan en sus sillas y cierran los ojos. Las últimas latas se abren y la respiración es más profunda. La sesión ha comenzado. La aguja acaricia suavemente el disco, el sonido amplificado abraza a los asistentes y cubre la librería. Las guitarras, los platillos, los suspiros, cada sonido grabado en las estrías del vinilo suena impecable.

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Han sido cuatro los discos reproducidos en Santo & Seña: Blood on the Tracks de Bob Dylan, Love Supreme de John Coltrane, Abbey Road de The Beatles y el ya mencionado In the Aeroplane Over the Sea de Neutral Milk Hotel. La iniciativa de un grupo de amigos de dar a conocer rarezas musicales, discos de culto y piezas cargadas de historia y calidad musical han contagiado a un gran número de amantes de la música.  

Segundos antes que la aguja se levante, Jeff Magnum, vocalista de Neutral Milk Hotel, suspira, deja la guitarra en el piso y da cuatro pasos, la madera cruje y su caminar se siente en la librería. El vinilo se detiene, las luces se encienden, el disco vuelve a su envoltura. Las personas se miran entre sí y el silencio es roto por las risas y los comentarios sobre el álbum.

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— ¿Qué tal? —pregunta Raúl.

— Sin palabras: fue mágico —le respondo. 

Más que escuchar un disco, estos eventos en Santo & Seña son una excusa para encontrarse de cerca con la melodía, la voz y los acordes de músicos que dejaron una parte de ellos en una espiral modulada de plástico. Es sentir la música, escuchar la respiración, la saliva y la madera del estudio crujir. Estas sesiones existen porque la música merece ser la protagonista de la tarde, sin pausas, sin anuncios, sin interferencia. Solamente una aguja, amplificadores y cuarenta minutos de otro mundo.

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