POR: Bacánika Lunes, 25 Abril 2016

 Los programas de diseño gráfico fueron el punto de quiebre de una profesión que era casi artesanal. Su evolución continúa cada día y algunas corporaciones se han apropiado de ciertas tecnologías que han dejado en el olvido a otras. Aquí recordamos algunos clásicos del software de diseño, fotografía, video e ilustración. 

Combinando mayúsculas y minúsculas, pegando palabras y apelando a la esencia del diseño, estas aplicaciones forjaron fanatismos, barras bravas y burlas mientras le solucionaban la vida a los artistas. Para empezar, el siguiente video pone a varios diseñadores a trabajar en una versión de Photoshop de hace 25 años, por si alguien todavía tiene dudas sobre la obsolescencia programada:

Ahora sí, nuestra lista:

 CorelDRAW

Desde 1985, este ha sido probablemente el patito feo del diseño. No sabemos quién dijo que usar este programa vectorial era una vergüenza, a pesar de su funcionalidad y simpleza. Si no tiene idea sobre qué son los vectores, Corel debería ser su puerta de entrada, aunque en el mercado laboral pocos la usen. Dato curioso: varios capítulos de South Park fueron hechos con la ayuda de este software.

 

 

Corel Painter

Esta fue una de las primeras aplicaciones que emularon las herramientas de dibujo y pintura de la vida real en una interfaz digital. ¿Para qué usar lápices y pinceles? Desgraciadamente, a medida que Photoshop se fue comiendo todo, su popularidad decayó.

corel painter ix test   by kookycrayon

PageMaker

Pionero de la diagramación por computador, entre 1985 y 1998 sirvió para facilitar los procesos de impresión, que antes requerían noches enteras de manualidades, bisturíes, pegamento y manitas creativas.

adobe-pagemaker-14

QuarkXPress

Haciéndole competencia a la monstruosa corporación Adobe, este software de diagramación mató a PageMaker –que se volvió torpe– pero también sirvió para que desarrollaran InDesign –un PageMaker renovado que hoy monopoliza el mercado editorial–.

QuarkXPressEnterpriseEdition

FreeHand

Otro clásico del diseño vectorial, se fue pasando de una corporación a la otra hasta que dejó de desarrollarse. Los negocios también son arte. Mientras tanto, los diseñadores peleaban por decidir si uno era mejor persona por que usaba Illustrator o Corel o FreeHand…

freehand

 

Fireworks

Este sencillo programita ayudó a comprimir las imágenes y hacerlas más fáciles de descargar en Internet, combinando mapas de bits con vectores –¿sonó muy complejo?, ¡pues lo era!–. En una jugada que costó millones de dólares, Adobe absorbió a Macromedia (su desarrollador) y aún hoy no existe un par a la hora de optimizar material gráfico para la web.

fireworks

 

Avid Media

Hubo una edad oscura en el mundo del video mientras terminaba su transición de las cintas a los formatos digitales y al full HD. Además de que los equipos eran carísimos y aparatosos y se requerían miles de casetes de distintos tipos, la llamada edición no lineal parecía neurociencia. Este software, además, corría únicamente en estaciones Silicon Graphics, que parecían bases de la NASA y costaban más que un transbordador espacial. Su bancarrota llegó cuando cualquier computador portátil fue capaz de hacer cosas mejores. 

Sony Vegas

El que empezó como un programa de audio útil tanto en PC como en Mac, se quedó como editor de video. No es precisamente popular pero sigue sirviendo para entender las bases de la edición no lineal. Por supuesto, Adobe se adueñó de ese segmento con Premiere y los fundamentalistas de Apple no pueden vivir sin Final Cut, pero nada de eso hace desmerecer a Vegas.

sony vegas

 

PaintShop Pro

En tiempos en los que las diferencias entre Apple y Windows eran abismales –especialmente en precio de licencias–, esta fue una opción económica (o pirata) del hoy ubicuo Photoshop. Apta, además, para grandes y chicos. Aún se desarrolla pero su fama es casi nula.

paint shop pro

 

ACDSee

Sin las campañas de mercadeo ni los falsos gurúes de Adobe, este es un ignorado organizador de imágenes, que también permite trabajar archivos RAW y esas cosas que sólo entienden los que trabajan en diseño gráfico y que son importantísimas para la existencia de la humanidad entera.

ascc

FrontPage

Hay que decirlo: Microsoft es flojo en diseño. Este programa no fue la excepción y quiso, con resultados bastante feos, convertirse en una herramienta para el desarrollo de páginas web. Si quiere verse como si estuviera en 1997, este debería ser su software favorito.

 frontpage

 

SWiSH Max

Tal vez por cuestiones de piratería, Colombia vivió un boom del 3D vectorial –uno de esos conceptos que hacen flipar a los diseñadores– gracias a este plug-in que, junto con Swift 3D, servía para exportar mapas de bits a vectores y generar animaciones –algunas prediseñadas que se usaron hasta el hastío en todos los portafolios digitales–. Los resultados podían ser un poco chuecos y requerir de muchas horas en… ¿Corel, FreeHand, Illustrator? La decisión dependía de su superioridad moral.

SWiSH Max

 

Flash

El superhéroe de la animación, este programa nos abrió un mundo de opciones que hoy parecen actos reflejo, como respirar o caminar pero en Internet. Sirvió para dar origen a páginas web dinámicas, para hacer cortometrajes y, en general, para masificar esa novedad que fue la multimedia. A pesar de cierta guerra declarada por Apple, hoy Flash sigue siendo la base de, por ejemplo, YouTube. En su momento, los diseñadores más avanzados, los verdaderos senséis, eran los que se atrevían a meterse en su Action Script. La leyenda cuenta que algunos quedaron atrapados en un mundo similar al de Tron.

flash-mx

Microsoft Paint

Lo dejamos para el final porque se trata, probablemente, del mayor clásico del diseño por computador. ¿Inmundo? Sí, pero a todos nos sirvió alguna vez para solucionar problemas breves, dibujar mamarrachos con el mouse, montar la cara del profesor en el cuerpo del Capitán Cavernícola y descubrir qué tal se veía la combinación de naranja, verde y rosado en un vestido de bodas. De hecho, los memes no existirían sin este programita que venía instalado en Windows. Su falta de profesionalismo es, quizá, su mayor encanto.

 

Bonus


 

 

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